La NOAA eleva las probabilidades de un fuerte episodio de El Niño
La National Oceanic and Atmospheric Administration incrementó de forma significativa la probabilidad de formación de El Niño para 2026, en una señal de creciente preocupación entre los expertos climáticos por la posibilidad de un episodio excepcionalmente intenso. El Centro de Predicción Climática de la agencia estima ahora un 82% de probabilidades de que el fenómeno se desarrolle entre mayo y julio de 2026, frente al 61% calculado el mes anterior. Los modelos también indican un 96% de posibilidades de que las condiciones de El Niño continúen durante el invierno boreal de 2026 y 2027.
El cambio en las previsiones se produce tras la desaparición de La Niña y el rápido calentamiento observado bajo la superficie del océano Pacífico ecuatorial. Aunque el sistema ENSO todavía permanece oficialmente en fase neutral, los especialistas detectaron señales atmosféricas y oceánicas que suelen preceder a un evento de El Niño. Entre ellas destacan el aumento de las temperaturas subsuperficiales y varias ráfagas intensas de vientos del oeste registradas en el Pacífico occidental durante abril.
Los pronósticos más recientes apuntan además a un fenómeno de gran magnitud. En abril, las agencias meteorológicas consideraban limitada la posibilidad de un episodio extremo. Sin embargo, distintos modelos climáticos internacionales comenzaron a proyectar anomalías térmicas superiores a los 2 grados Celsius en la región Niño-3.4, el principal indicador utilizado para medir la intensidad de El Niño. Algunos escenarios superan incluso los 2,5 grados Celsius para el otoño, un nivel asociado con los eventos más severos registrados desde que existen observaciones modernas.
Expertos climáticos consideran que la velocidad de esta transición es inusual. El fuerte impulso de vientos del oeste observado a comienzos de abril aceleró el transporte de aguas cálidas hacia el centro y el este del Pacífico, reforzando las condiciones favorables para un calentamiento rápido. Fenómenos similares estuvieron presentes durante episodios históricos de El Niño que alteraron patrones climáticos globales y elevaron las temperaturas medias mundiales.
Las consecuencias podrían sentirse de manera inmediata durante la temporada de huracanes del Atlántico de 2026, que comienza oficialmente el 1 de junio. Un El Niño intenso suele incrementar el cizallamiento vertical del viento en el Atlántico, dificultando el desarrollo de ciclones tropicales y reduciendo potencialmente la cantidad de tormentas con nombre. No obstante, los meteorólogos advierten que las altas temperaturas del Atlántico podrían compensar parcialmente ese efecto y mantener el riesgo de tormentas destructivas.
El impacto climático también alcanzaría amplias zonas de United States y otras regiones del planeta. Los pronósticos apuntan a un verano más cálido de lo habitual en gran parte de América del Norte y a lluvias superiores a la media en el sur de Estados Unidos durante el invierno. La World Meteorological Organization advirtió recientemente que un episodio intenso de El Niño podría impulsar nuevos récords globales de temperatura en 2026 o 2027, aumentando la presión sobre sistemas energéticos, recursos hídricos y producción agrícola.
-
15:26
-
14:14
-
13:47
-
13:30
-
13:13
-
12:47
-
12:33
-
12:15
-
11:49
-
11:33
-
11:15
-
10:48
-
10:30
-
10:10
-
09:45
-
09:28
-
09:26
-
09:17
-
09:12
-
09:09
-
09:08
-
09:00
-
08:57
-
08:51
-
08:47
-
08:33
-
08:24
-
08:20
-
08:15
-
08:06
-
08:00
-
07:57
-
07:54
-
07:51
-
07:50
-
07:47
-
07:45
-
07:38
-
07:35
-
07:29
-
07:23
-
07:21
-
07:17
-
07:17
-
07:12
-
07:11
-
07:11
-
07:11