Marruecos prepara un marco nacional para las Ciudades Inteligentes a medida que la urbanización se acelera
Marruecos se está preparando para dar una base más estructurada a sus ambiciones de Ciudad Inteligente mientras el país trabaja hacia un marco nacional diseñado para guiar la transformación digital de sus áreas urbanas. La iniciativa surge a medida que el crecimiento demográfico continúa remodelando las ciudades y ejerciendo una presión creciente sobre las redes de transporte, los suministros de agua, los sistemas de energía, la gestión de residuos y la infraestructura pública.
El desafío ya no es simplemente introducir nuevas tecnologías en las ciudades. Se trata de establecer reglas comunes que permitan a las autoridades locales utilizar herramientas digitales de manera efectiva, medir su impacto y garantizar que la innovación se traduzca en mejores servicios públicos.
Según cifras de la Alta Comisión de Planificación de Marruecos (HCP) basadas en el Censo General de Población y Vivienda de 2024, el 62,8% de la población del país vivía en áreas urbanas en 2024, en comparación con el 51,4% en 1994. Se espera que la proporción urbana siga aumentando, con proyecciones de la HCP que indican que las ciudades podrían representar el 73,6% de la población para 2050, en comparación con el 60,3% en 2014.
De proyectos aislados a políticas urbanas medibles
Estas tendencias demográficas están situando las políticas de Ciudad Inteligente en el centro de una cuestión más amplia sobre cómo se gestionarán las ciudades marroquíes en las próximas décadas.
Un marco nacional podría proporcionar a los municipios principios comunes para desplegar infraestructura conectada, gestionar datos y desarrollar servicios públicos digitales. Pero su efectividad dependerá de si va más allá de una lista de tecnologías y establece objetivos medibles.
La gestión del agua ofrece un ejemplo. En lugar de simplemente instalar medidores conectados o equipos de monitoreo, los municipios podrían evaluar el rendimiento a través de indicadores como la detección de fugas, los patrones de consumo y la eficiencia de las redes de distribución.
El mismo enfoque podría aplicarse a la movilidad, donde los tiempos de viaje, la congestión y la calidad del aire pueden proporcionar medidas más significativas que el número de aplicaciones digitales disponibles para los residentes. En los edificios públicos, el consumo de energía podría convertirse en un indicador concreto para evaluar el impacto de las medidas de eficiencia.
Dichos indicadores proporcionarían a las autoridades locales una base para comparar proyectos y determinar si las inversiones tecnológicas están ofreciendo mejoras tangibles.
La inteligencia artificial trae nuevos desafíos de gobernanza
El creciente uso de la inteligencia artificial está añadiendo otra capa al debate.
Las administraciones públicas son cada vez más capaces de desplegar sistemas que pueden ayudar a procesar solicitudes, analizar imágenes, clasificar información o apoyar decisiones administrativas. Estas tecnologías podrían reducir los tiempos de procesamiento y ayudar a los empleados públicos, pero su uso también plantea preguntas sobre la protección de datos, la transparencia y la rendición de cuentas.
En Marruecos, el procesamiento de datos personales que involucra inteligencia artificial se encuentra dentro del marco de la Ley No. 09-08, como recordó la Comisión Nacional para el Control de la Protección de Datos Personales. Por lo tanto, un marco nacional para la Ciudad Inteligente deberá traducir principios legales en requisitos prácticos para las autoridades locales.
Esto podría incluir la identificación clara de los responsables del procesamiento de datos, restricciones sobre la recopilación y uso de información personal, salvaguardias de ciberseguridad y mecanismos de trazabilidad. Donde los sistemas automatizados influyen en las decisiones públicas, los ciudadanos también necesitan información comprensible sobre cómo se toman esas decisiones y qué vías existen para impugnarlas.
Los servicios digitales no deben crear nuevas formas de exclusión
El éxito de una Ciudad Inteligente también dependerá de quién puede acceder realmente a sus servicios.
Las plataformas municipales digitales pueden simplificar procedimientos y reducir costos administrativos, pero no deben reemplazar automáticamente los canales tradicionales. Las personas mayores, los hogares de bajos ingresos, las personas con discapacidades y los residentes con acceso digital limitado podrían enfrentar barreras adicionales al tratar con las autoridades públicas.
Esto hace que la accesibilidad y la inclusión sean componentes esenciales de cualquier marco nacional. El objetivo debe ser expandir los servicios digitales sin convertir el acceso digital en un requisito para ejercer derechos básicos o obtener servicios públicos.
Un marco, diferentes realidades territoriales
El paisaje urbano de Marruecos también hace que sea difícil aplicar un modelo tecnológico uniforme.
Las grandes áreas metropolitanas enfrentan desafíos que difieren de aquellos que encuentran las ciudades medianas o los centros urbanos en rápido desarrollo en territorios predominantemente rurales. Por lo tanto, un marco nacional necesita establecer normas compartidas mientras permite a los municipios adaptar soluciones a sus propias circunstancias demográficas, económicas y ambientales.
La interoperabilidad será particularmente importante. Los sistemas desarrollados por diferentes administraciones y proveedores de tecnología deben ser capaces de intercambiar información en lugar de crear ecosistemas digitales aislados que sean difíciles y costosos de gestionar con el tiempo.
El objetivo es, en última instancia, más amplio que la modernización digital. Una estrategia de Ciudad Inteligente exitosa proporcionaría a las autoridades locales mejores herramientas para entender sus territorios, asignar recursos y evaluar políticas públicas.
A medida que la población urbana de Marruecos continúa creciendo, el marco nacional de Ciudad Inteligente podría convertirse en un instrumento importante para organizar esa transformación. Sin embargo, su verdadero impacto se medirá no por el número de sensores, plataformas o sistemas de inteligencia artificial desplegados, sino por si las ciudades pueden ofrecer servicios públicos más confiables, accesibles, eficientes y resilientes.
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