Mosquitos: las razones científicas que explican por qué eres más picado
¿Por qué algunos parecen ser las primeras víctimas de los mosquitos mientras que otros pasan la noche casi tranquilamente? La explicación no radica en una supuesta "calidad" de la sangre. Estos insectos combinan varias pistas para localizar sus objetivos, desde el aire exhalado hasta la temperatura del cuerpo, pasando por la química de la piel.
Al caer la noche, el escenario se repite a menudo: varias personas se reúnen en el mismo lugar, pero solo una pasa su tiempo rechazando a los mosquitos. Esta impresión de ser un "objetivo privilegiado" no es totalmente subjetiva. Los mosquitos efectivamente utilizan varias señales para elegir a los humanos a los que se acercarán.
Y a diferencia de una idea muy extendida, este fenómeno no se explica simplemente por un supuesto "sangre dulce".
Todo comienza con el aliento
Para un mosquito en busca de una comida sanguínea, el dióxido de carbono constituye una señal particularmente importante. Cada exhalación libera CO₂ en el entorno, creando una especie de pista que el insecto puede detectar a distancia.
Una persona que respira más puede, por lo tanto, producir una señal más fácilmente detectable. Este es especialmente el caso durante o después de un esfuerzo físico. El embarazo también puede modificar la respiración y el metabolismo, lo que es parte de las razones por las cuales las mujeres embarazadas pueden estar más expuestas a los mosquitos.
Pero el CO₂ no es más que el comienzo del proceso. Una vez que el insecto se acerca a su huésped potencial, otra información toma el relevo.
La piel tiene su propia "firma"
A corta distancia, el olor corporal se vuelve determinante. El sudor contiene diferentes moléculas susceptibles de atraer a los mosquitos, entre las cuales algunos compuestos se producen en mayor cantidad después de un esfuerzo o cuando la temperatura aumenta.
Sin embargo, dos personas colocadas en las mismas condiciones no necesariamente presentan la misma firma olfativa. La genética, el metabolismo y las características propias de cada individuo influyen en la composición de las sustancias presentes en la superficie de la piel.
Es por eso que una persona puede acumular picaduras mientras que otra, sentada a unos centímetros, parece mucho menos afectada.
Las bacterias presentes en la piel tienen su papel
La superficie de nuestra piel también constituye un ecosistema. Miles de millones de micro-organismos viven naturalmente allí y participan, entre otras cosas, en la transformación de ciertas sustancias presentes en el sudor.
Estas reacciones producen moléculas volátiles que contribuyen al olor corporal. Sin embargo, esta composición varía considerablemente de una persona a otra.
Investigaciones científicas han estudiado así el papel del microbiota cutáneo y ciertos compuestos, en particular los ácidos carboxílicos, que pueden influir en la atractividad de un individuo para los mosquitos.
La diferencia entre dos personas podría, por lo tanto, jugarse también a escala microscópica.
El grupo sanguíneo no es totalmente irrelevante
El grupo sanguíneo también ha sido estudiado como un factor potencial. Algunas investigaciones han observado una preferencia de ciertos mosquitos por el grupo O en comparación con otros grupos.
Sin embargo, esto no significa que el insecto "adivine" el grupo sanguíneo antes de picar. La selección se basa en el conjunto de señales disponibles alrededor del cuerpo y en su superficie.
Por lo tanto, el grupo sanguíneo debe considerarse como un factor entre otros, y no como la única explicación del número de picaduras sufridas.
El calor y la vestimenta pueden hacer la diferencia
A medida que se aproxima a su objetivo, el mosquito también utiliza información visual y térmica. La temperatura del cuerpo constituye, en particular, un punto de referencia útil para localizar una zona accesible.
La vestimenta también juega un papel. Los colores muy oscuros pueden hacer que una persona sea más fácilmente detectable en ciertas condiciones, mientras que la ropa suelta y cubriente reduce mecánicamente la cantidad de piel expuesta.
Esto no constituye, por supuesto, una protección absoluta, pero puede contribuir a disminuir el riesgo de picaduras.
¿Se puede cambiar su "perfil" de objetivo?
Es difícil modificar las características biológicas que hacen que una persona sea más atractiva para los mosquitos. El olor corporal depende en parte de factores genéticos y del funcionamiento propio del organismo.
Cambiar de perfume, de jabón o alterar su alimentación no ofrece, por lo tanto, ninguna garantía. Las reacciones pueden incluso variar considerablemente de una persona a otra.
La estrategia más efectiva consiste más bien en limitar el contacto con los insectos: utilizar repelentes apropiados, llevar ropa cubriente, instalar mosquiteros y eliminar los puntos de agua estancada alrededor de la vivienda.
En definitiva, ser más picado que su entorno no tiene nada que ver con un supuesto "mal sangre". Es sobre todo el resultado de una combinación compleja de señales químicas, térmicas, visuales y biológicas que permiten al mosquito localizar a su huésped.
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