Confirman la muerte de la ballena “Timmy” tras polémico rescate
Las autoridades danesas confirmaron el sábado que la ballena jorobada hallada muerta cerca de la isla de Anholt era el mismo animal que protagonizó durante semanas una controvertida operación de rescate en Alemania tras varios varamientos en el mar Báltico. El caso generó un intenso debate entre científicos, activistas y responsables políticos sobre los límites de la intervención humana en animales gravemente enfermos.
El cadáver apareció el jueves a unos 75 metros de la costa en el estrecho de Kattegat, entre Dinamarca y Suecia. La identificación fue posible después de que funcionarios ambientales recuperaran un dispositivo GPS todavía adherido al cuerpo del animal. La ballena había sido liberada en el mar del Norte el pasado 2 de mayo después de un complejo traslado marítimo organizado por un grupo privado.
Timmy fue vista por primera vez a comienzos de marzo cerca de las costas bálticas alemanas, lejos de las aguas atlánticas donde normalmente habita la especie. El animal quedó atrapado en repetidas ocasiones en aguas poco profundas cerca de Wismar y sufrió graves lesiones cutáneas causadas por la baja salinidad del Báltico. Equipos de rescate aplicaron ungüentos con zinc mientras aumentaban las dudas sobre sus posibilidades de supervivencia.
Las autoridades alemanas suspendieron oficialmente las tareas de rescate el 1 de abril después de que varios científicos concluyeran que la ballena tenía escasas probabilidades de recuperarse. Sin embargo, los empresarios Walter Gunz y Karin Walter-Mommert financiaron una nueva operación para intentar salvarla. El animal, de unas 12 toneladas, fue colocado sobre una barcaza llena de agua y remolcado desde la isla de Poel hasta el norte de Dinamarca.
La liberación ocurrió frente a Skagen, a unos 70 kilómetros de la costa. Aunque los patrocinadores no revelaron el costo de la misión, medios alemanes informaron de gastos elevados. La Comisión Ballenera Internacional criticó públicamente el operativo y afirmó que la maniobra añadía un nivel extremo de estrés a una ballena ya muy debilitada.
Especialistas del Museo Oceanográfico Alemán coincidieron en que las probabilidades de supervivencia eran mínimas. El episodio abrió un debate más amplio sobre la utilidad de este tipo de rescates cuando la evidencia científica apunta a un desenlace fatal casi inevitable.
Organizaciones ecologistas pidieron centrar la atención en amenazas más amplias para los cetáceos. Greenpeace recordó que miles de ballenas y delfines mueren cada año atrapados en redes de pesca y defendió una estrategia enfocada en la protección de ecosistemas marinos completos.
Las autoridades danesas señalaron que no retirarán el cadáver ni realizarán nuevas investigaciones. Según explicaron, los varamientos forman parte de procesos naturales que no deben alterarse mediante nuevas intervenciones humanas.
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