Christine Lagarde quiere creer en el potencial de crecimiento de Europa
Europa no está condenada a un crecimiento débil y sostenido. Ese es el mensaje defendido por Christine Lagarde, quien estima que las economías de la zona euro aún tienen importantes márgenes para fortalecer su potencial de desarrollo. Para la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), la mejora de la productividad es uno de los principales palancas a activar frente al envejecimiento demográfico.
La productividad como respuesta al desafío demográfico
En una entrevista concedida al diario regional Ouest-France, Christine Lagarde reconoció el creciente peso de la demografía en las perspectivas económicas europeas. El envejecimiento de la población y la disminución progresiva de la población activa podrían, de hecho, pesar sobre las capacidades de producción del continente.
Pero esta evolución no significa, según ella, que Europa deba resignarse a una trayectoria de bajo crecimiento. Una economía puede seguir avanzando con una mano de obra menos numerosa si logra, al mismo tiempo, producir más gracias a una mejor eficiencia.
La presidenta del BCE coloca así la productividad en el centro de la respuesta europea. Inversión, innovación y mejor uso de las habilidades disponibles aparecen como tantos medios para compensar los efectos del envejecimiento demográfico.
Atributos aún subutilizados
Christine Lagarde también se muestra optimista sobre los recursos de los que dispone el continente. Destaca, en particular, el nivel de educación de la población europea, la presencia de numerosos talentos y la importancia del ahorro disponible.
El problema radica menos en la ausencia de recursos que en la dificultad de transformarlos lo suficiente en inversiones y en ganancias de productividad.
Esta situación plantea la cuestión de la capacidad de las economías europeas para valorar mejor sus habilidades y su capital para apoyar la actividad a largo plazo.
Una aceleración necesaria
Para la líder del BCE, el diagnóstico ahora requiere una respuesta rápida. Los países de la zona euro deben, según ella, emprender acciones suficientemente ambiciosas para mejorar su productividad y fortalecer su potencial económico.
Esta transformación representa un desafío importante en un entorno mundial caracterizado por una competencia creciente. Europa debe, en particular, lograr crear más valor a partir de sus recursos humanos, financieros y tecnológicos.
El objetivo, por lo tanto, va más allá de la mera cuestión del crecimiento a corto plazo. También se trata de preservar la capacidad del continente para financiar su modelo económico y social en un contexto en el que la población activa debería contraerse progresivamente.
Europa frente a una elección económica
El mensaje de Christine Lagarde llega en un momento en que las perspectivas de crecimiento europeas siguen enfrentándose a varias restricciones estructurales. La demografía es una de ellas, pero el desafío de la productividad aparece como un factor determinante para el futuro.
Para la presidenta del BCE, las dificultades actuales no deben interpretarse como una fatalidad. Europa conserva importantes recursos, siempre que se movilicen mejor.
El desafío ahora consiste en transformar estos atributos en ganancias de productividad sostenibles. Una condición esencial, según Christine Lagarde, para permitir que la zona euro recupere un mayor dinamismo económico.
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