Ceuta: UNICEF exige atención urgente para los menores migrantes
Casi tres semanas después de la ola de entradas masivas del 30 de julio, la situación de los menores migrantes no acompañados sigue siendo preocupante en Ceuta. UNICEF alerta sobre la presencia de niños aún abandonados en las calles y llama a reforzar rápidamente las capacidades de acogida, identificación y protección.
Niños aún fuera de las estructuras de protección
La crisis migratoria que afectó a Ceuta el 30 de julio continúa teniendo efectos importantes sobre los dispositivos de protección de la infancia. Según UNICEF España, cientos de niños y adolescentes aún se desplazan solos por la ciudad, a veces en condiciones sanitarias e higiénicas difíciles.
La organización estima que algunos menores aún deben ser orientados hacia espacios seguros donde puedan beneficiarse de alojamiento, alimentación regular y seguimiento médico.
Lara Contreras, directora de impacto, programas y asociaciones de UNICEF España, destaca especialmente la urgencia de localizar a los niños aislados y permitirles acceder rápidamente a los servicios esenciales.
Más de 2,000 menores identificados
Las autoridades españolas continúan paralelamente las operaciones de búsqueda e identificación. El Ministerio español del Interior indicó el 18 de agosto que 2,168 menores habían sido identificados desde el 30 de julio, es decir, 270 más que el balance comunicado cinco días antes.
Esta cifra refleja la presión ejercida sobre las estructuras de protección de la infancia de Ceuta.
Para UNICEF, la identificación constituye sin embargo únicamente el punto de partida de un proceso más amplio. Cada niño debe luego ser objeto de una evaluación individual para determinar su estado de salud, su nivel de vulnerabilidad, sus necesidades específicas y las condiciones que permitan asegurar su protección.
Una unidad especializada para acelerar la atención
Con el fin de contribuir a la respuesta de emergencia, UNICEF ha enviado un equipo a Ceuta para acompañar la implementación de la Unidad multidisciplinaria de atención a la infancia migrante en situación de emergencia (UMAIME).
Este dispositivo debe permitir mejor identificar a los menores presentes solos, registrarlos y orientarlos hacia lugares adecuados. También prevé un acompañamiento psicosocial así como una evaluación individualizada.
Frente a la magnitud de las necesidades, UNICEF estima necesario desplegar al menos tres unidades móviles. Su objetivo sería acelerar el tratamiento de las situaciones y facilitar la integración de los niños no acompañados en el sistema de protección.
Pero la organización insiste en una condición esencial: disponer de suficiente personal y recursos materiales para hacer funcionar eficazmente el dispositivo.
La urgencia de nuevos alojamientos
UNICEF también llama a aumentar rápidamente el número de plazas disponibles. Algunos menores habrían permanecido varios días, incluso cerca de veinte días, fuera de las estructuras de acogida.
Esta situación los expone a diferentes peligros, incluyendo la violencia, la explotación y problemas de salud.
La organización considera por lo tanto que la apertura de nuevos centros de acogida es una medida urgente para reducir los riesgos a los que se enfrentan los niños que aún no tienen una solución estable.
Alrededor de 500 jóvenes niñas afectadas por un traslado
La respuesta de las autoridades españolas incluye también un dispositivo específico destinado a las jóvenes migrantes.
El Ministerio español de Juventud y de la Infancia ha anunciado la preparación de un plan de emergencia para trasladar aproximadamente 500 jóvenes niñas de Ceuta a la península ibérica. Las más vulnerables deben poder ser acogidas en estructuras adaptadas gestionadas por organizaciones especializadas en la protección de la infancia.
Según los elementos comunicados por el ministerio, este traslado podría organizarse sin modificar su tutela legal en favor de los gobiernos regionales encargados de su acogida.
El interés superior del niño en el centro de las decisiones
Para UNICEF, la gestión de esta crisis no puede resumirse a una operación de censo o traslado. Cada situación debe ser examinada individualmente para garantizar el respeto de los derechos del niño.
La organización recuerda especialmente que toda decisión sobre el futuro de un menor, incluyendo un posible regreso a su país de origen, debe tener en cuenta su interés superior y su situación personal. Un regreso colectivo no puede sustituir a una evaluación individual.
La crisis de Ceuta pone así de manifiesto un doble desafío: responder inmediatamente a las necesidades de cientos de menores mientras se construye para cada uno de ellos una solución conforme a las exigencias de protección de la infancia.
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