Canadá-Estados Unidos: Ottawa ajusta sus medidas de represalia arancelaria
Canadá afina su respuesta a los nuevos aranceles estadounidenses. Ottawa ha anunciado un « ajuste puntual » de sus medidas de represalia que afectan a ciertos productos importados de Estados Unidos, retirando especialmente el pescado, los mariscos y varios productos derivados de la lista afectada.
Esta decisión se produce en el marco de las tensiones comerciales persistentes entre ambos países, tras el fracaso de las negociaciones que precedieron la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses sobre productos canadienses.
Las contramedidas anunciadas por el gobierno canadiense entrarán en vigor el 8 de septiembre. Sin embargo, su arquitectura ha sido modificada para reducir las consecuencias potenciales para ciertas empresas locales.
Proteger a las empresas dependientes de las importaciones estadounidenses
La exclusión de los productos del mar de la lista de mercancías afectadas responde a una preocupación económica específica. Algunas empresas canadienses siguen dependiendo de estas importaciones provenientes de Estados Unidos para su suministro o sus actividades de transformación.
Al mantener estos productos dentro del ámbito de los aranceles, Ottawa corría el riesgo de aumentar los costos soportados por empresas nacionales, incluso cuando las medidas de represalia tienen como objetivo responder a la política comercial estadounidense.
El ministerio canadiense de Finanzas ha indicado haber llevado a cabo esta revisión tras consultas con los representantes de los sectores afectados. El gobierno busca así adaptar sus medidas en función de su impacto concreto en la economía canadiense.
Este enfoque también debe permitir concentrar más las contramedidas en los sectores afectados por los aranceles impuestos por Washington.
Una respuesta comercial que permanece inalterada en el fondo
Si bien la composición de la lista evoluciona, la magnitud financiera de la respuesta canadiense se mantiene. Ottawa precisa que el valor total de los productos estadounidenses afectados seguirá siendo equivalente al de los aranceles impuestos por Estados Unidos sobre aproximadamente 20 mil millones de dólares en mercancías canadienses.
Dicho de otro modo, el gobierno canadiense no renuncia a sus medidas de represalia, sino que procede a una redistribución de los productos afectados para preservar tanto como sea posible los intereses de las empresas nacionales.
Esta revisión ilustra la dificultad, para las autoridades, de implementar aranceles de represalia sin crear simultáneamente nuevas restricciones para los actores económicos locales.
Tensiones comerciales bajo vigilancia
El ministerio canadiense de Finanzas afirma continuar su trabajo de evaluación con los diferentes sectores económicos implicados. La eficacia de las medidas adoptadas y sus consecuencias para las empresas canadienses serán objeto de seguimiento, prestando especial atención a las industrias directamente afectadas por las decisiones tarifarias estadounidenses.
El ajuste anunciado subraya así una estrategia destinada a mantener la presión comercial mientras se limitan los efectos indirectos de las contramedidas sobre la economía canadiense.
A medida que se acerca su entrada en vigor, el 8 de septiembre, los nuevos aranceles canadienses se inscriben en un tira y afloja comercial cuya evolución dependerá también de la capacidad de ambos países para retomar el diálogo y encontrar un terreno común sobre los conflictos tarifarios en curso.
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