Marruecos impulsa la IA agrícola para sostener el crecimiento económico
Marruecos está acelerando la integración de la inteligencia artificial en la agricultura como parte de una estrategia más amplia para reforzar su crecimiento y reducir la vulnerabilidad de una actividad clave frente a la sequía y la variabilidad climática. Las previsiones oficiales del Haut-Commissariat au Plan sitúan el crecimiento del PIB en 5% para 2026, después de 4,7% en 2025, con un avance apoyado tanto por la recuperación agrícola como por el dinamismo de los sectores no agrícolas. Ese escenario ha dado más peso a la idea de que la modernización digital puede convertirse en un instrumento económico concreto y no solo en una agenda tecnológica.
La estructura de la economía marroquí explica esa prioridad. Con un valor aproximado de 170.000 millones de dólares, el país mantiene una fuerte exposición al rendimiento del campo. Mientras las actividades no agrícolas han mostrado una expansión cercana a 4,5% anual desde 2024, la agricultura ha registrado oscilaciones mucho más marcadas, entre 2% y 6%, en función de las condiciones meteorológicas. Esa diferencia ha reforzado la presión para adoptar soluciones que permitan gestionar mejor el agua, anticipar rendimientos y limitar las pérdidas productivas.
Dentro de ese enfoque, el presupuesto de transformación digital para 2024-2026 asciende a 11.000 millones de dirhams, equivalentes a unos 1.200 millones de dólares. Los fondos están destinados a proyectos de inteligencia artificial, ampliación de la red de fibra óptica y desarrollo de polos tecnológicos vinculados a universidades y empresas. En ese marco, la agricultura aparece como uno de los sectores con mayor potencial, gracias al uso de análisis predictivo, monitoreo de cultivos y sistemas de riego más precisos.
El gobierno ha fijado además una meta ambiciosa para el peso económico de la IA. En una conferencia celebrada en Rabat el 11 de enero de 2026, la ministra de Transición Digital, Amal El Fallah Seghrouchni, afirmó que Marruecos aspira a generar 100.000 millones de dirhams de PIB a partir de la inteligencia artificial en 2030. La hoja de ruta incluye centros de datos soberanos, capacidad local de nube y programas de formación, elementos que pueden facilitar aplicaciones agrícolas como la previsión de cosechas, la gestión de insumos y la optimización del riego. En paralelo, el programa Digital Morocco 2030 prevé la creación de 240.000 empleos y la formación de 45.000 personas al año en varios sectores.
Los argumentos a favor de esa orientación se apoyan en la presión estructural sobre los recursos hídricos. Karim Beguir, director ejecutivo de InstaDeep, señaló en un panel de enero de 2026 vinculado al World Economic Forum que la IA puede reducir hasta 30% del consumo de agua mediante riego de precisión, una mejora especialmente relevante para las zonas áridas del norte de África. Por su parte, la economista Fatima Zahra Alaoui, en el North Africa Economic Outlook 2025 del African Development Bank, estimó que las inversiones marroquíes en IA podrían elevar la productividad agrícola entre 15% y 20% en cinco años, por encima de las proyecciones atribuidas a Egipto.
La infraestructura energética y digital es otro pilar del plan. El proyecto de centro de datos alimentado por energías renovables en Dakhla busca reforzar la soberanía del procesamiento de datos y ofrecer soporte a aplicaciones de IA destinadas al sector agrícola. Mohammed Abbad Andaloussi, director general de la Office National de l’Électricité et de l’Eau Potable, relacionó esa capacidad con el desarrollo de tecnologías agrícolas basadas en datos y con su despliegue en zonas rurales.
Las cifras recientes muestran por qué el gobierno considera urgente esta transición. Según los datos citados en el texto de origen, el PIB agrícola cayó 2,3% en 2024, un año marcado por la sequía, después de haber subido 5,1% en 2023. Al mismo tiempo, la cobertura de fibra preparada para usos intensivos de datos pasaría de 40% de penetración urbana en 2024 a 70% en 2026. Marruecos también intenta situarse por delante de otros países del norte de África, ya que su objetivo de sumar 10.000 millones de dólares al PIB mediante la IA supera la meta de 2.000 millones atribuida a Túnez.
Los proyectos piloto ofrecen señales iniciales sobre el posible impacto en el terreno. En la región de Souss-Massa, un sistema de riego asistido por IA redujo el uso de agua en 25% y elevó en 18% los rendimientos del tomate entre 2024 y 2025, según los datos incluidos en la fuente. Resultados de ese tipo refuerzan la posibilidad de trasladar la tecnología a cultivos de alta demanda hídrica, como los cítricos y el olivar, donde una mejora en la eficiencia puede tener efectos económicos directos.
Aunque Marruecos aún no ha desplegado estas soluciones a escala nacional y la regulación específica sobre inteligencia artificial sigue en preparación, la combinación de inversión pública, infraestructura y ensayos medibles muestra una estrategia más estructurada. La agricultura puede convertirse en uno de los principales campos de prueba de esa apuesta. Si las aplicaciones logran extenderse con resultados similares, el país podría usar la IA para estabilizar la producción agrícola y sostener un crecimiento más resistente en los próximos años.
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