Escasez de diésel amenaza la agricultura en varios continentes
La escasez de diésel provocada por la crisis energética mundial comienza a afectar la producción agrícola en distintos continentes, lo que podría traducirse en un aumento de los precios de los alimentos en los próximos meses. Dos semanas después del inicio del conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, el cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha alterado los flujos de petróleo, gas natural licuado y fertilizantes, generando una presión creciente sobre el suministro de combustible.
Los efectos ya se sienten en diversas regiones. Productores de cereales en Australia reportan recortes en las entregas de diésel justo antes de la temporada de siembra. En Bangladesh, agricultores arroceros afirman que no consiguen suficiente combustible para alimentar las bombas de irrigación. En Filipinas, pescadores advierten que pronto podrían verse obligados a dejar sus embarcaciones en tierra debido al aumento del precio del diésel.
Richard Heady, agricultor en Buckinghamshire en el Reino Unido, explicó que durante la temporada de siembra cada tractor y maquinaria agrícola funciona a plena capacidad y consume grandes cantidades de combustible. Señaló que hacia mediados de la primavera muchas explotaciones podrían agotar sus reservas y verse obligadas a comprar diésel a precios mucho más altos, si es que aún está disponible.
La situación es especialmente crítica en Bangladesh. El gobierno ha limitado la venta de diésel a dos litros por persona al día. Harprosad Roy, agricultor en la región de Rangpur, dijo que su parcela de 0,8 hectáreas necesita al menos tres litros diarios para el riego, pero con frecuencia solo logra comprar uno.
Casi el 40 por ciento de las tierras cultivables del país dependen de sistemas de riego alimentados con diésel. Con la temporada clave del arroz Boro prevista para abril, la escasez amenaza la mayor cosecha arrocera del país. Las autoridades han impuesto medidas de emergencia que incluyen racionamiento de combustible, cierre de universidades y negociaciones para obtener diésel adicional de China e India. La falta de gas también ha obligado a cerrar cuatro de las cinco plantas estatales de fertilizantes.
En Filipinas, el aumento del precio del combustible está afectando directamente los ingresos de los pescadores. Jayson Cainglet, dirigente del grupo agrícola SINAG, declaró ante el Senado el 12 de marzo que los pescadores pierden cerca de 500 pesos diarios debido al encarecimiento del diésel. El país ha registrado el mayor aumento semanal del precio del combustible de su historia. El presidente Ferdinand Marcos Jr afirmó que su gobierno busca proveedores alternativos de petróleo fuera de Oriente Medio, que actualmente abastece cerca del 98 por ciento de sus importaciones de crudo.
Australia ha comenzado a utilizar parte de sus reservas estratégicas de combustible. El ministro de Energía Chris Bowen anunció la liberación de reservas equivalentes a seis días de gasolina y cinco días de diésel. Es la primera vez que el país recurre a estas reservas desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Australia dispone de aproximadamente 36 días de reservas de gasolina y entre 32 y 34 días de diésel, muy por debajo de los 90 días recomendados por la Agencia Internacional de la Energía. En Australia Occidental, la mayor región productora de cereales del país, algunos distribuidores han entregado menos combustible del solicitado por los agricultores antes de la siembra de trigo y cebada prevista dentro de un mes.
Rhys Turton, agricultor y presidente del grupo industrial Grain Growers, indicó que algunos proveedores están racionando el combustible para repartirlo entre las comunidades agrícolas. El portavoz agrícola de la oposición, Lachlan Hunter, advirtió que algunas explotaciones ya han suspendido sus operaciones.
El impacto también se extiende a Europa. Agricultores británicos informan que el precio del diésel agrícola se ha duplicado y que los plazos de entrega pueden alcanzar dos semanas. En Alemania, los agricultores pagan alrededor de 30 euros adicionales por cada 100 litros de combustible, mientras que en Rumanía el precio del diésel agrícola ha subido cerca del 25 por ciento.
En Estados Unidos, el precio promedio nacional del diésel ha superado los 4,83 dólares por galón, más de un dólar por encima del nivel registrado hace menos de un mes.
Analistas agrícolas advierten que si las interrupciones energéticas continúan, los costes de producción agrícola podrían aumentar de forma sostenida. Paul Joules, analista de insumos agrícolas de Rabobank en Sídney, afirmó que el problema podría prolongarse y que el incremento de los costes de combustible terminará trasladándose a los precios de los alimentos para los consumidores.
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