Patrimonio cultural de Marruecos: celebrando la influencia global mientras se protege la tradición
En 1325, el célebre viajero amazigh marroquí Ibn Battuta emprendió un viaje de conocimiento que abarcaría 24 años y 120,000 kilómetros. Su obra de viajes, el Riḥlah, documentó un mundo interconectado por la cultura y las ideas. Hoy, Marruecos sigue dejando su huella a nivel mundial, fusionando tradición con influencia moderna. Sin embargo, este protagonismo cultural plantea una cuestión importante: ¿cómo puede Marruecos celebrar su patrimonio mientras lo protege de la explotación?
Influencia global, orgullo local
La cultura marroquí se ha convertido en un fenómeno global. El artista de hip-hop French Montana integra temas marroquíes y africanos en su música. La música gnaoua, arraigada en las regiones del sur y costeras de Marruecos, ha ganado reconocimiento internacional, comparándose con el blues estadounidense. Los kaftanes tradicionales han desfilado en alfombras rojas europeas, usados por figuras como Hillary Clinton. La artesanía marroquí, desde el zellige hasta el aceite de argán, es celebrada mundialmente.
Sin embargo, a medida que la cultura marroquí gana reconocimiento, enfrenta el desafío de la apropiación. En 2022, Adidas fue criticada por incluir patrones de zellige marroquí en los uniformes del equipo de fútbol de Argelia. El conflicto terminó con Adidas reconociendo los orígenes culturales detrás de los diseños.
Este problema no es exclusivo de Marruecos. En Alaska, el Sealaska Heritage Institute demandó a Neiman Marcus por copiar patrones indígenas Ravenstail. De manera similar, Prada reconoció recientemente las raíces indias de su diseño de sandalias tras la indignación pública. Estos casos destacan la complejidad de diferenciar entre la apreciación cultural y la apropiación.
Reforzando las protecciones con la OMPI
Para abordar estos desafíos, el Ministro de Juventud, Cultura y Comunicación de Marruecos, Mohamed Mehdi Bensaid, firmó un Memorando de Entendimiento con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en Ginebra esta semana. Esta colaboración busca fortalecer los esfuerzos de Marruecos para proteger su patrimonio cultural mediante nuevos marcos legales y derechos de propiedad intelectual.
El acuerdo proporciona a Marruecos acceso a herramientas como el sistema WIPOCONNECT, un registro de derechos de autor en línea. También aborda cuestiones como derechos de reventa y reproducción, asegurando que elementos culturales como el zellige, los kaftanes y la música magrebí estén protegidos legalmente.
Label Maroc, otra iniciativa, establece estándares de calidad para artesanos y exportadores, ayudando a mantener la autenticidad y apoyando la artesanía local.
¿Fusión cultural o apropiación?
La línea entre celebrar y mercantilizar la cultura a menudo es difusa. Si bien las leyes de propiedad intelectual pueden proteger diseños específicos, elementos culturales más amplios como la gastronomía son más difíciles de salvaguardar. La cocina marroquí, por ejemplo, refleja siglos de fusión: influencias andaluzas, árabes, africanas y sefardíes. Platos emblemáticos como la pastilla e ingredientes como el azafrán y las aceitunas forman parte de su identidad culinaria, pero también pertenecen a una historia compartida de migración e intercambio.
Esta complejidad se refleja en otras culturas. La cocina cajún en Luisiana, por ejemplo, es una rica mezcla de influencias francesas, caribeñas y del sur de Estados Unidos. Estas tradiciones culinarias muestran cómo la cultura evoluciona a través de la interacción, dificultando trazar límites claros entre patrimonio compartido y apropiación.
Equilibrando celebración y preservación
El rico tapiz cultural de Marruecos atrae a millones de visitantes cada año, con 17 millones de turistas en 2024. El desafío radica en compartir este patrimonio con el mundo mientras se garantiza su protección. La asociación con la OMPI ofrece a Marruecos una valiosa herramienta para defender sus activos culturales, desde la artesanía hasta la propiedad intelectual.
El esfuerzo por celebrar la cultura marroquí mientras se salvaguarda su integridad refleja el legado de Ibn Battuta: una búsqueda de intercambio cultural basada en el respeto y la apreciación. Al lograr este equilibrio, Marruecos puede seguir cautivando al mundo mientras honra las tradiciones que definen su identidad.