Zelensky presiona a Trump para un pacto de seguridad de medio siglo en las negociaciones de paz
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky presiona para obtener garantías de seguridad de Estados Unidos con una duración de hasta 50 años, insistiendo en que cualquier eventual acuerdo de paz con Rusia debe apoyarse en compromisos a largo plazo que vayan mucho más allá de lo que actualmente está sobre la mesa. Su postura salió a la luz tras una reunión con el expresidente estadounidense Donald Trump, en la que ambos abordaron un proyecto de marco de paz que incluiría garantías bilaterales para Kiev.
Según Zelensky, la propuesta que se debate contempla sólidas garantías de seguridad de Estados Unidos durante un periodo de 15 años, con un mecanismo para prorrogarlas. Sin embargo, ha sostenido que ese horizonte es insuficiente dada la duración e intensidad del conflicto, que él remonta a la anexión rusa de Crimea y al inicio de los combates en el este de Ucrania en 2014. Zelensky explicó a los periodistas que instó a Trump a considerar una ampliación del periodo de garantía a 30, 40 o incluso 50 años, reflejando la preocupación en Kiev de que cualquier arreglo más corto pueda alentar a Moscú a reanudar la agresión una vez que expiren las garantías formales.
Zelensky describió la reacción de Trump como prudente pero abierta, señalando que el exmandatario prometió “pensarlo” sin formular ningún compromiso firme. No obstante, ambos presentaron sus conversaciones como constructivas y afirmaron que se habían logrado avances para acotar las diferencias en torno a un plan de paz de 20 puntos. Indicaron que las negociaciones habían progresado en los parámetros centrales para poner fin a la guerra a gran escala, aunque algunos de los asuntos más sensibles siguen sin resolverse.
Entre las cuestiones pendientes figuran el futuro de los territorios de Donbás que continúan bajo control ruso y la situación y gestión de la central nuclear ocupada de Zaporiyia. Trump reconoció que aún persisten uno o dos “temas espinosos” que bloquean un acuerdo definitivo, mientras que Zelensky sostuvo que el contenido de las garantías de seguridad bilaterales entre Estados Unidos y Ucrania está totalmente acordado desde la perspectiva de Kiev. Trump ofreció una valoración más reservada, sugiriendo que los detalles siguen en discusión y que las dinámicas políticas internas en Washington condicionarán la forma final que puedan adoptar esas garantías.
Cualquier pacto de seguridad a largo plazo requeriría la aprobación del Congreso de Estados Unidos y de los parlamentos de otros países socios que se espera participen en las tareas de supervisión o aplicación del acuerdo. Zelensky afirmó que las garantías no serían meramente simbólicas, sino que incluirían mecanismos concretos de verificación y alguna forma de presencia internacional en territorio ucraniano, un concepto que Rusia ha rechazado reiteradamente cuando implica tropas de la alianza atlántica. La naturaleza exacta de esa presencia, ya sea asesora, de observación u otra, aún no se ha precisado públicamente.
De cara a los próximos pasos, el presidente francés Emmanuel Macron ha anunciado que los socios de Ucrania se reunirán en París a principios de enero para ultimar la contribución específica de cada país al paquete de seguridad previsto. Trump, por su parte, indicó que tiene intención de volver a hablar con el presidente ruso Vladímir Putin tras sus intercambios con Zelensky, después de haber mantenido ya una conversación telefónica con el dirigente del Kremlin ese mismo día. Se espera que esos contactos influyan en el diseño y el calendario de cualquier propuesta eventual de alto el fuego.
Zelensky ha presentado de forma reiterada las garantías de seguridad duraderas como una condición previa para cualquier final creíble de la guerra, advirtiendo de que, sin ellas, existe un riesgo real de que el conflicto quede congelado y pueda reavivarse en cualquier momento. También ha prometido que cualquier acuerdo de paz que afecte a las fronteras de Ucrania o a su arquitectura de seguridad se someterá a un referéndum nacional, un proceso que exigiría al menos 60 días de alto el fuego para organizar y celebrar la votación. Para responsables políticos, diplomáticos y analistas de seguridad, las negociaciones en marcha ponen de relieve la cuestión central de si unas garantías bilaterales de larga duración pueden ofrecer una alternativa viable a la plena adhesión a una alianza, al tiempo que disuaden de nuevas agresiones rusas en las próximas décadas.
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