Una cosecha abundante impulsa la industria conservera marroquí
El sector marroquí de la conserva de aceitunas recupera dinamismo tras dos campañas marcadas por la sequía. Impulsada por una producción nacional estimada en cerca de dos millones de toneladas, la temporada actual devuelve el impulso a un sector estratégico para la agroindustria y las exportaciones.
Según estimaciones difundidas por el Ministry of Agriculture, Maritime Fisheries, Rural Development and Water and Forests, el buen rendimiento de la cosecha ha permitido sostener la actividad de las unidades industriales y artesanales de transformación. En varias regiones productoras, las fábricas trabajan a un ritmo sostenido, respondiendo tanto a la demanda local como a los pedidos internacionales.
Mercados exteriores en crecimiento
Los industriales marroquíes siguen consolidando su presencia en mercados clave, especialmente en América del Norte, África, Oriente Medio y Europa. Este dinamismo exportador constituye un motor esencial para el sector, que apuesta por la calidad y la diversidad de las variedades locales para diferenciarse.
Tras dos años difíciles, marcados por la escasez de precipitaciones y el aumento de los costes, la situación ha mejorado notablemente. La mayor disponibilidad de materia prima ha permitido estabilizar el suministro de las conserveras y aliviar la presión sobre los precios.
Bajada de precios, alivio para los transformadores
En la región de Marrakech-Safi, los profesionales observan una clara disminución de los precios de las aceitunas destinadas a la transformación. El kilogramo se sitúa actualmente entre 5 y 9 dirhams, con algunas variedades que alcanzan los 12 dirhams, frente a niveles mucho más elevados la temporada anterior.
La misma tendencia se observa en la provincia de Azilal, donde actores cooperativos señalan que el coste de adquisición de la materia prima se ha reducido prácticamente a la mitad. Esta evolución beneficia directamente tanto a las unidades modernas como tradicionales, al reducir los costes y mejorar los márgenes.
El año pasado, la escasez obligó a algunas empresas a recurrir a la importación de aceitunas para cumplir con sus compromisos de exportación, lo que incrementó los costes de producción, especialmente en el aceite de oliva. Este año, la producción nacional cubre ampliamente las necesidades.
Un sector que aún enfrenta desafíos
A pesar de esta mejora, persisten algunos retos. Los productores mencionan la escasez de mano de obra estacional, que ralentiza el ritmo de la cosecha en ciertas zonas. Por ello, la recolección continúa a un ritmo más moderado de lo previsto, a pesar de la abundancia de frutos.
En el mercado interno, la variedad “beldi” sigue siendo la más demandada por los consumidores marroquíes. Apreciada por su sabor auténtico, alimenta una producción mayoritariamente artesanal basada en métodos naturales de conservación, sin aditivos ni conservantes. Este proceso tradicional, que puede durar entre cuatro y seis meses, exige paciencia y saber hacer antes de la comercialización del producto final.
Con esta campaña generosa, el sector oleícola confirma su papel central en la economía agrícola nacional. El reto ahora será consolidar esta recuperación reforzando la resiliencia frente a las variaciones climáticas y modernizando aún más las cadenas de valor para garantizar la competitividad del sector a largo plazo.
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