Nornickel redirige envíos por África tras impacto de la guerra en Irán
El conflicto en Irán está alterando las cadenas globales de suministro de metales y obligando a grandes productores a modificar sus rutas logísticas. Nornickel decidió abandonar por completo el canal de Suez para sus envíos marítimos y optó por rodear África. Esta decisión ha prolongado los tiempos de entrega en unas tres semanas y ha elevado los costos de transporte en un contexto de creciente inestabilidad en la región.
La empresa explicó que antes utilizaba rutas alternativas según las condiciones de seguridad, pero la escalada del conflicto eliminó esa flexibilidad. Ahora todas las cargas siguen el trayecto más largo para evitar riesgos en el Medio Oriente. Este cambio refleja la vulnerabilidad de las principales rutas comerciales frente a tensiones geopolíticas.
A pesar de estas dificultades, la demanda mundial de metales básicos se mantiene estable. El aumento de los precios internacionales ha compensado los mayores costos logísticos. China sigue siendo el principal destino de las exportaciones de la empresa, con cerca de la mitad de los envíos. Rusia y Estados Unidos representan cuotas menores pero relevantes dentro de la distribución global.
El cierre del estrecho de Ormuz, tras ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, ha agravado la situación. Esta vía marítima concentra cerca del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Su interrupción ha impulsado una subida generalizada de precios en materias primas. El aluminio se encamina hacia los 3.450 dólares por tonelada en el segundo trimestre, impulsado por interrupciones en la producción del Golfo y ataques previos que afectaron a instalaciones clave.
Las previsiones apuntan a un aumento de precios en la mayoría de los recursos en 2026. Más de dos tercios de las materias primas podrían encarecerse, en contraste con las estimaciones de estabilidad a comienzos de año. La combinación de tensiones geopolíticas y restricciones en la oferta está redefiniendo el equilibrio del mercado global.
Indonesia enfrenta una presión doble en su industria del níquel. El gobierno redujo los límites de extracción para 2026 a un rango de 260 a 270 millones de toneladas, muy por debajo del año anterior. Al mismo tiempo, la escasez de azufre vinculada al conflicto en Irán ha obligado a varias plantas a reducir su producción al menos un 10 por ciento. La fuerte dependencia de importaciones desde Medio Oriente agrava la situación.
Las previsiones de precios del níquel se han ajustado al alza y sitúan el promedio en 16.600 dólares por tonelada para 2026. En el mercado de futuros, los contratos a tres meses alcanzaron los 18.250 dólares tras un aumento reciente. Sin embargo, el crecimiento del excedente global de níquel refinado, estimado en más de 300.000 toneladas, podría limitar subidas sostenidas. La evolución del mercado dependerá en gran medida de la oferta indonesia, mientras el contexto geopolítico seguirá marcando la volatilidad a corto plazo.
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