Meloni se distancia de las críticas de Merz al movimiento MAGA
El eje emergente entre Roma y Berlín en la política europea afronta su primera tensión después de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se desmarcara públicamente del canciller alemán, Friedrich Merz, por sus críticas al movimiento MAGA estadounidense, evidenciando visiones divergentes sobre las relaciones transatlánticas apenas semanas después de que ambos líderes prometieran reforzar su cooperación.
En declaraciones a Corriere della Sera y a otros periódicos italianos el 15 de febrero, a su regreso de la cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, Meloni afirmó que no estaba de acuerdo con los comentarios de Merz dirigidos contra la cultura política MAGA. Aunque respaldó su llamado a que Europa fortalezca sus capacidades de seguridad y construya un pilar europeo más sólido dentro de la OTAN, evitó repetir su crítica más amplia a la dinámica política estadounidense.
Merz había marcado una clara línea durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde se dirigió a diplomáticos y responsables de defensa con comentarios directos sobre la dirección de la política en Estados Unidos. “La guerra cultural del movimiento MAGA no es la nuestra”, declaró el canciller alemán, subrayando que en Alemania la libertad de expresión tiene límites cuando entra en conflicto con la dignidad humana y el orden constitucional. También rechazó los aranceles y el proteccionismo, reafirmando el compromiso alemán con el libre comercio.
El líder alemán advirtió que se había abierto una “profunda brecha” entre Europa y Estados Unidos, en referencia a declaraciones controvertidas realizadas un año antes en el mismo foro por el vicepresidente estadounidense JD Vance. Merz pidió renovar los lazos transatlánticos, pero insistió en que Europa no puede simplemente imitar la trayectoria política de Estados Unidos.
La respuesta de Meloni refleja un enfoque más cauteloso. Aunque apoya una mayor integración europea en materia de defensa, ha sostenido de manera constante que plantear la relación como una elección entre Washington y Bruselas es equivocado. Ha enfatizado la importancia de la unidad occidental y ha defendido que una cooperación transatlántica eficaz requiere un liderazgo estadounidense continuo.
El desacuerdo resulta llamativo dado el aparente alineamiento mostrado durante la cumbre del 23 de enero en Roma, donde Meloni y Merz firmaron un plan de acción germano-italiano y declararon que sus países estaban “más cerca que nunca”. El acuerdo abarcó seguridad, defensa, migración y competitividad, y analistas bautizaron rápidamente la alianza como “Merzoni”, presentándola como una nueva fuerza impulsora dentro de la Unión Europea.
La ausencia de Meloni en la conferencia de Múnich, donde estaba previsto que hablara inmediatamente después de Merz, también generó atención. Medios italianos como La Repubblica señalaron que su viaje a África le permitió evitar posibles incomodidades derivadas de las declaraciones del canciller alemán, mientras mantenía su mensaje de cohesión occidental.
El episodio pone de relieve la posición delicada de Meloni como una de las pocas dirigentes europeas que mantiene una relación cercana con el presidente Donald Trump. Su postura refleja un intento de equilibrar el compromiso de Italia con la integración europea y el valor político y estratégico que atribuye a los vínculos estrechos con Washington.
Merz, por su parte, parece más dispuesto a defender una vía europea diferenciada, incluso si eso implica distanciarse públicamente de corrientes políticas en Estados Unidos. La divergencia no indica una ruptura en la cooperación germano-italiana, pero ilustra las diferencias que influyen en el debate europeo sobre autonomía, gestión de alianzas y el futuro de las relaciones transatlánticas.
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