Marruecos evalúa su plan de mujeres, paz y seguridad ante límites estructurales
El plan nacional de Marruecos sobre mujeres, paz y seguridad muestra avances institucionales, pero enfrenta obstáculos persistentes, según un análisis publicado en abril de 2026 por el Policy Center for the New South. El informe, elaborado por Nouzha Chekrouni, revisa la implementación desde 2022 y advierte sobre brechas que frenan su eficacia.
El programa se basa en tres ejes: diplomacia preventiva y mantenimiento de la paz, promoción de la igualdad y la cultura de paz, y participación económica de las mujeres. Su extensión hasta 2026 busca consolidar estos pilares en un entorno marcado por crisis internas y tensiones regionales.
Entre los avances, destaca el aumento de mujeres en las Fuerzas Armadas Reales y la implicación del país en redes de mediación en África y el Mediterráneo. También se ha ampliado el programa “Moussalaha” para incluir a mujeres condenadas por delitos relacionados con el terrorismo.
El terremoto de Al Haouz en 2023 evidenció carencias en la respuesta pública. Las mujeres rurales resultaron especialmente afectadas, lo que puso de relieve la necesidad de integrar el enfoque de género en la gestión de crisis.
El informe identifica varios límites. La tasa de actividad femenina se sitúa en 19,1%, lejos del objetivo del 25%. La presencia de mujeres en misiones de paz sigue por debajo del 3%. Los programas de desradicalización no responden a las trayectorias específicas de las mujeres, y áreas clave como el cambio climático, la migración y la transformación digital siguen poco desarrolladas.
Las reformas legales no han generado cambios sociales suficientes. Persisten desigualdades pese a medidas como la reforma del código de familia y la ley contra la violencia de género. El informe insiste en la necesidad de actuar sobre normas sociales a través de la educación y las instituciones religiosas.
Para una segunda fase, se proponen indicadores desagregados por sexo, un presupuesto específico y mecanismos de rendición de cuentas más sólidos. También se plantea integrar a las mujeres mediadoras en procesos regionales en el Sahel y Libia, y reforzar los vínculos entre género, clima, migración y tecnología.
El documento subraya la importancia de la educación y del papel de las guías religiosas en el cambio social. Asimismo, pide institucionalizar el rol de la sociedad civil, con atención a mujeres rurales, migrantes y de zonas fronterizas.
En el plano africano, Marruecos sitúa este plan como herramienta para defender los derechos de las mujeres en contextos de conflicto. El informe concluye que una mayor inclusión femenina en procesos de mediación puede fortalecer la estabilidad regional y el crecimiento económico a largo plazo.
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