Marruecos-España: la dependencia energética se convierte en un tema estratégico
Madrid ha desmentido la existencia de un plan para utilizar el gas o la electricidad como medio de presión sobre Rabat. Sin embargo, la multiplicación, en España, de análisis que evoca esta hipótesis pone de relieve una cuestión más amplia: la vulnerabilidad energética de Marruecos y la necesidad de diversificar sus puntos de acceso a los mercados internacionales.
Madrid desmiente cualquier proyecto de presión energética
El gobierno español rechazó el 18 de agosto las informaciones que hablaban de un posible dispositivo destinado a explotar los vínculos energéticos con Marruecos en un contexto de tensiones diplomáticas.
Fuentes cercanas a la Moncloa, citadas por la prensa española, aseguraron que ninguna administración había sido encargada de estudiar un escenario para ejercer presión sobre Rabat a través del gas o las interconexiones eléctricas.
Este desmentido constituye un elemento esencial para comprender la situación: ningún plan gubernamental oficialmente identificado se presenta como existente hasta el día de hoy.
Pero paralelamente a esta posición oficial, varias publicaciones y declaraciones en España han alimentado en las últimas semanas una reflexión sobre la posibilidad de utilizar las infraestructuras energéticas en la relación de fuerza entre los dos países.
Infraestructuras de cooperación en el centro del debate
Los intercambios energéticos entre Marruecos y España se basan, entre otros, en las interconexiones eléctricas submarinas REMO I y REMO II.
Estas conexiones juegan un papel en los intercambios de electricidad entre las dos redes y participan en la integración energética de Marruecos con el sistema europeo.
Sin embargo, su importancia estratégica ha sido ampliamente discutida en varios medios españoles desde principios de agosto.
Algunos comentaristas han presentado estas infraestructuras como un medio potencial de presión. Otros, en cambio, han subrayado las consecuencias económicas y diplomáticas considerables que tendría una interrupción de los intercambios.
La matización es importante: la existencia de una vulnerabilidad potencial no significa que se haya tomado una decisión política para explotarla.
Una dependencia real, pero lejos de ser total
Presentar a Marruecos como totalmente dependiente de España para su suministro eléctrico sería, sin embargo, excesivo.
El Reino cuenta con capacidades nacionales de producción basadas en un mix energético diversificado que incluye, entre otros, centrales térmicas, energías renovables, gas e hidráulica.
La electricidad importada de España representa una parte variable del consumo marroquí según los períodos y las condiciones del mercado. Por lo tanto, constituye un elemento del sistema energético nacional, pero no significa que Madrid tenga el poder de cortar la electricidad de Marruecos por sí solo.
No obstante, una ruptura de los intercambios podría tener consecuencias sobre el equilibrio de la red, los costos de aprovisionamiento y ciertas actividades económicas.
Un arma de doble filo para Madrid
El uso de la energía como instrumento de presión no estaría exento de consecuencias para España.
Las interconexiones permiten intercambios en ambas direcciones y participan en el funcionamiento de un mercado energético integrado. Por lo tanto, una decisión para interrumpir de manera duradera los flujos podría afectar también a operadores e intereses económicos españoles.
Además, podría deteriorar profundamente la relación bilateral entre Madrid y Rabat, mientras que ambos países han ido reforzando progresivamente su cooperación en varios ámbitos.
A esto se añadirían cuestiones jurídicas, contractuales y europeas que harían que un eventual uso político de las infraestructuras fuera particularmente complejo.
El verdadero tema: la autonomía energética de Marruecos
Más allá de la polémica actual, el debate plantea una cuestión estratégica para Rabat: ¿hasta dónde debe llegar la diversificación de las fuentes y las vías de aprovisionamiento energético?
Esta problemática concierne especialmente al gas natural.
Marruecos ha estado buscando durante varios años reforzar su acceso al mercado internacional de gas natural licuado. El objetivo no es necesariamente reemplazar una dependencia por otra, sino disponer de varias opciones: importaciones, almacenamiento, regasificación, transporte y producción nacional.
Esta arquitectura permitiría reducir la exposición a una posible interrupción de una única vía de aprovisionamiento.
Nador West Med en el centro de las expectativas
En esta perspectiva, el proyecto de terminal flotante de Nador West Med ocupa un lugar particular.
La instalación debe permitir a Marruecos acceder directamente al mercado internacional de GNL y disponer de una nueva puerta de entrada para el gas natural.
El proyecto prevé, entre otras cosas, una capacidad nominal anunciada de aproximadamente 5 mil millones de metros cúbicos por año, con una conexión a las infraestructuras de gas existentes y futuras.
El 2 de febrero de 2026, el ministerio marroquí de la Transición Energética anunció, sin embargo, la suspensión de los llamados a licitación relacionados, citando nuevos datos e hipótesis.
En el contexto actual, este calendario es particularmente examinado. Cada retraso en la diversificación de las infraestructuras puede interpretarse como el mantenimiento de una vulnerabilidad potencial, incluso si ninguna amenaza oficial es formulada por Madrid.
No desplazar la dependencia
Sin embargo, la diversificación no consiste simplemente en construir una nueva infraestructura.
Si Marruecos dependiera de un único terminal o de un solo corredor de gas, la vulnerabilidad no desaparecería: simplemente cambiaría de ubicación.
Por lo tanto, una estrategia energética robusta supone varios puntos de entrada, capacidades de almacenamiento suficientes, infraestructuras de transporte interconectadas y un portafolio diversificado de proveedores.
Esta lógica también se aplica a la electricidad, donde el desarrollo de energías renovables puede reducir progresivamente la exposición a las fluctuaciones de las importaciones.
Una alerta estratégica más que una crisis energética
Por ahora, nada permite afirmar que España está preparando una ofensiva energética contra Marruecos. El gobierno español ha rechazado oficialmente esta hipótesis.
La verdadera enseñanza de la polémica está en otro lugar.
El hecho de que las infraestructuras energéticas puedan ser consideradas públicamente como instrumentos de presión basta para recordar su dimensión estratégica. Para Rabat, el desafío es, por lo tanto, menos responder a una amenaza inmediata que reducir de manera duradera las vulnerabilidades que podrían ser explotadas en una futura crisis.
La seguridad energética no depende, en última instancia, únicamente de la cantidad de electricidad o gas disponible. También se basa en la diversidad de proveedores, infraestructuras y vías de aprovisionamiento.
En este contexto, la controversia en torno a los cables entre Marruecos y España podría servir de recordatorio: una infraestructura diseñada para acercar dos economías se convierte también en un elemento de poder cuando ocupa un lugar importante en el equilibrio energético de uno de los socios.
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