Los científicos descubren una diferencia molecular en cerebros autistas
Una reciente investigación de la Escuela de Medicina de Yale ha revelado la primera diferencia molecular medible en los cerebros de personas con autismo, mostrando un 15 por ciento menos de receptores de glutamato en comparación con individuos neurotípicos. El hallazgo, publicado en The American Journal of Psychiatry, podría transformar los métodos de diagnóstico y tratamiento del trastorno del espectro autista.
Diferencia molecular vinculada a los receptores de glutamato
El estudio incluyó a 16 adultos con autismo y 16 personas neurotípicas de entre 18 y 36 años. Mediante tomografía por emisión de positrones y electroencefalografía, los científicos evaluaron los niveles del receptor metabotrópico de glutamato tipo 5 (mGlu5) en distintas regiones cerebrales. Los resultados mostraron una disponibilidad de mGlu5 significativamente menor en los participantes con autismo, especialmente en la corteza cerebral.
Según los investigadores, esta reducción respalda la teoría del desequilibrio entre excitación e inhibición, que plantea que el autismo surge de una alteración en la comunicación entre señales cerebrales estimulantes e inhibidoras. El glutamato, principal neurotransmisor excitatorio, desempeña un papel esencial en el equilibrio neuronal. Una menor actividad de estos receptores podría explicar ciertos patrones sensoriales y conductuales característicos del autismo.
Evidencias que apoyan la teoría del desequilibrio excitatorio-inhibitorio
El análisis adicional reveló una fuerte correlación entre los niveles de los receptores y la actividad eléctrica medida con EEG. En la corteza cerebral, la correlación alcanzó 0.67, indicando que una menor disponibilidad de mGlu5 se asocia con alteraciones en las ondas cerebrales. Esta evidencia neuroquímica refuerza hipótesis previas basadas en observaciones genéticas y de comportamiento.
El investigador principal Adam Naples, profesor asistente del Centro de Estudios Infantiles de Yale, destacó que los resultados ofrecen una visión biológica sobre los mecanismos que sustentan el autismo, más allá de sus manifestaciones conductuales. El co-investigador principal James McPartland señaló que este hallazgo proporciona un marco medible para comprender el autismo en términos más fisiológicos y precisos.
Hacia un diagnóstico objetivo y nuevos tratamientos
Actualmente, el diagnóstico del autismo se basa principalmente en la observación del comportamiento. McPartland explicó que identificar una diferencia cerebral cuantificable representa un punto de inflexión en la forma en que los médicos podrían abordar el diagnóstico. Los investigadores creen que el descubrimiento podría conducir al desarrollo de terapias dirigidas a los receptores mGlu5. Aunque no todas las personas con autismo necesitan o desean medicación, tales tratamientos podrían aliviar síntomas que interfieren con la vida cotidiana.
El co-investigador David Matuskey señaló que las mediciones de EEG podrían convertirse en una herramienta diagnóstica más económica y accesible que las exploraciones con PET, que requieren centros especializados y altos costos. Sin embargo, el estudio se centró exclusivamente en adultos con capacidades cognitivas medias o superiores. Los investigadores planean ampliar el trabajo a niños, adolescentes y personas con discapacidades intelectuales para obtener una comprensión más completa de las bases biológicas del autismo.
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