Las bolsas europeas caen con fuerza mientras la guerra con Irán golpea el comercio mundial
Las principales bolsas europeas registraron el lunes su mayor descenso diario en varios meses, en medio de una venta masiva de activos de riesgo provocada por la escalada militar que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán y que amenaza las rutas clave de comercio y energía. El índice paneuropeo Stoxx 600 retrocedió alrededor de un 1,8 por ciento, el DAX alemán perdió más de un 2,3 por ciento y tocó un mínimo de tres semanas en torno a los 24.697 puntos, mientras que el CAC 40 francés cedió más de un 1,4 por ciento y el IBEX 35 español bajó más de un 2 por ciento. El giro bajista siguió a una serie de ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní durante el fin de semana, en los que murió el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, junto con otros altos cargos, lo que desencadenó represalias iraníes con misiles contra ciudades israelíes y bases estadounidenses en la región del Golfo que causaron la muerte de tres militares norteamericanos, según medios estadounidenses.
Las compañías aéreas y el sector turístico se situaron entre los grandes perdedores de la jornada, a medida que las restricciones de espacio aéreo en Oriente Medio obligaron a cancelar vuelos y a trazar rutas más largas. Reuters señaló que los títulos de Lufthansa y TUI apuntaban a caídas cercanas al 12 por ciento en la apertura, después de que el grupo Lufthansa anunciara la suspensión temporal de todos sus servicios de pasajeros y carga hacia Teherán, Tel Aviv, Beirut, Amán, Dubái y Abu Dabi, lo que supone la cancelación de más de 3.400 vuelos y su mayor retirada simultánea de la región desde 2020. International Consolidated Airlines Group, matriz de British Airways e Iberia, llegó a perder más de un 6 por ciento, mientras que Air France KLM retrocedió alrededor de un 9 por ciento, reflejando el temor a una demanda más débil, costes de combustible más altos y mayores riesgos operativos en la zona.
El apetito por activos refugio se disparó y el oro repuntó de forma notable, en un contexto de volatilidad financiera y temor a que el conflicto se prolongue. El oro al contado subió en torno a un 2 por ciento hasta situarse cerca de los 5.350 dólares por onza, y los futuros sobre oro en Estados Unidos avanzaron aproximadamente un 2,2 por ciento hasta unos 5.363 dólares, prolongando un movimiento alcista impulsado por el aumento de las tensiones geopolíticas y los riesgos para el suministro energético.
En el frente marítimo, la crisis ha dejado prácticamente paralizado el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz, el paso estratégico por el que circula cerca de una quinta parte del crudo mundial y una parte relevante del gas natural licuado que se exporta desde el Golfo. Datos de Lloyd’s List indican que las travesías de buques por el estrecho se hundieron un 81 por ciento el 1 de marzo frente al domingo anterior, con solo un petrolero de crudo y ningún metanero registrados, en un contexto de primas de riesgo de guerra al alza y dudas sobre la cobertura de seguros. S&P Global y otras firmas especializadas subrayaron que el movimiento de petroleros en los principales canales de navegación se ha detenido de facto, con unos 240 barcos agrupados en las inmediaciones a la espera de garantías de seguridad más claras antes de retomar las rutas habituales.
Los mercados petroleros respondieron con un fuerte repunte inicial de los precios, seguido de una moderación parcial mientras los inversores valoraban la magnitud real del parón en Ormuz y el riesgo de que el conflicto afecte a otras fuentes de suministro en la región. El Brent llegó a avanzar alrededor de un 8 por ciento antes de estabilizarse en una subida cercana al 6 por ciento, en torno a los 77,38 dólares por barril, y varios bancos de inversión advirtieron de que un cierre prolongado del estrecho podría alimentar una nueva sacudida energética mundial. Goldman Sachs señaló en un informe a clientes que el principal canal de transmisión de la crisis iraní hacia la economía global y los mercados financieros pasa por su impacto sobre los precios y la disponibilidad de la energía, en una comparación directa con episodios anteriores de tensión en el Golfo.
La economía alemana, muy orientada a la exportación y dependiente de industrias intensivas en energía, figura entre las más expuestas a un escenario de interrupciones en el comercio internacional, encarecimiento del petróleo y nerviosismo financiero prolongado. Las acciones de Deutsche Bank cayeron alrededor de un 4 por ciento y las de Siemens retrocedieron en una proporción similar, en un contexto de inquietud por posibles roturas en las cadenas de suministro y mayores costes para sectores como el automóvil, la química o la maquinaria. El presidente Donald Trump ha dejado abierta la posibilidad de mantener la ofensiva militar contra Irán durante hasta cuatro semanas, lo que alimenta el temor a un periodo prolongado de perturbaciones en las rutas marítimas, en el transporte aéreo y en la confianza de los inversores. Fortune informó de que los futuros del gas europeo suben ya en torno a un 25 por ciento, reavivando las comparaciones con el choque energético que siguió a la invasión rusa de Ucrania y avivando las preocupaciones sobre la inflación y el crecimiento en la zona euro.
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