Las aerolíneas se hunden en bolsa mientras la guerra en Oriente Medio paraliza los viajes aéreos
Las principales compañías aéreas y de turismo registraron fuertes caídas en los mercados bursátiles después de que la ofensiva militar entre Estados Unidos, Israel e Irán obligara a cerrar importantes aeropuertos de Oriente Medio, provocara miles de cancelaciones y disparara el coste del combustible. Un grupo de grandes aerolíneas, cadenas hoteleras y operadores turísticos de Europa, Asia y Norteamérica perdió en conjunto unos 22,6 mil millones de dólares de capitalización en una sola jornada, que analistas ya describen como el golpe más duro para la aviación desde la pandemia de Covid 19. Los cierres llegaron tras ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes y las posteriores represalias en la región del Golfo, que llevaron a al menos ocho países a restringir su espacio aéreo y a romper rutas tradicionales entre Europa, Asia y África. Los aeropuertos internacionales de Dubái y Hamad en Doha, dos nodos clave para los vuelos de larga distancia, permanecieron prácticamente bloqueados por tercer día consecutivo, dejando a decenas de miles de pasajeros en tierra y obligando a las aerolíneas a desviar rutas por trayectos más largos y costosos.
El castigo en bolsa se extendió a todas las regiones. En Estados Unidos, los títulos de American Airlines, United Airlines y Delta Air Lines llegaron a caer más de un 6 por ciento al inicio de la sesión antes de recortar pérdidas, mientras que Alaska Air Group cedió en torno a un 5 por ciento. En Europa, Lufthansa, IAG y Air France KLM registraron descensos de entre aproximadamente un 5 y un 9 por ciento, y tanto el grupo turístico TUI como la low cost Wizz Air figuraron entre los valores más castigados después de que varias entidades financieras señalaran la elevada exposición de Wizz a las rutas hacia Israel. En Asia, las acciones de Qantas se desplomaron más de un 10 por ciento en la apertura en Sídney antes de recuperar parte del terreno perdido, pese a que la aerolínea australiana no vuela de forma directa a Oriente Medio, y los títulos de Cathay Pacific, Singapore Airlines y Japan Airlines también retrocedieron ante el temor a mayores costes y trastornos operativos. En India, InterGlobe Aviation, matriz de IndiGo, y la compañía de bajo coste SpiceJet sufrieron caídas superiores al 7 por ciento en medio de cancelaciones masivas en rutas hacia Oriente Medio que son esenciales para el tráfico de trabajadores migrantes y otros viajeros.
El desplome bursátil coincidió con un repunte brusco del petróleo que amenaza con recortar aún más los márgenes del sector. El Brent llegó a subir hasta un 13 por ciento, marcando un nuevo máximo de 52 semanas, mientras los operadores valoraban el riesgo de que la violencia altere el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del crudo y gas que se comercializa por mar en el mundo. Expertos advirtieron de que, si el encarecimiento del crudo se mantiene, el impacto en el precio del queroseno será rápido y severo para unas aerolíneas que ya afrontan demanda irregular en algunas rutas y mayores costes laborales tras la crisis sanitaria.
Las cancelaciones de vuelos y los desvíos de rutas agravan el daño financiero. La firma de datos Cirium calculó que se han cancelado al menos 4.000 vuelos en todo el mundo en solo tres días, una cifra que probablemente se quede corta al no recoger todos los desvíos y recortes parciales de programación. Cathay Pacific suspendió todos sus servicios hacia Oriente Medio, Singapore Airlines prolongó hasta el 7 de marzo la suspensión de sus vuelos a Dubái y Japan Airlines detuvo su conexión entre Tokio y Doha, mientras que la low cost india IndiGo canceló todas sus rutas a la región y ofreció reembolsos íntegros o cambios gratuitos. Analistas señalaron que las aerolíneas asiáticas, en particular, afrontan al mismo tiempo combustible más caro, pérdidas de ingresos por vuelos cancelados y mayores gastos por trayectos más largos, aunque muchas mantienen coberturas parciales de carburante que podrían amortiguar el golpe si la subida de precios no se prolonga durante meses.
El presidente Donald Trump afirmó que la campaña militar podría prolongarse entre cuatro y cinco semanas, un horizonte que alimenta el temor de los inversores a que las restricciones de espacio aéreo y las alteraciones de rutas se extiendan a buena parte de la temporada alta de primavera. Estrategas de mercado señalaron que las compañías con balances sólidos, redes diversificadas y programas de cobertura de combustible más robustos están mejor preparadas para soportar la crisis, pero advirtieron de que un conflicto prolongado o una nueva escalada en el petróleo podría obligar a los operadores más débiles a recortar capacidad, subir tarifas o buscar financiación adicional.
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