La primera ministra japonesa bajo presión por sus comentarios sobre Taiwán
La primera ministra Sanae Takaichi enfrenta una creciente oposición política nacional e internacional tras vincular una posible operación militar china en Taiwán con la seguridad nacional de Japón, lo que ha provocado una grave crisis diplomática con Pekín.
Durante una sesión parlamentaria el 16 de diciembre, Takaichi trató de suavizar las tensiones y prometió “reflexionar” sobre sus declaraciones anteriores, aunque se negó a retractarse por completo. Afirmó que sus palabras estaban en línea con la política oficial del gobierno, que permite a Japón recurrir a la autodefensa colectiva si un ataque externo amenaza la supervivencia del país. Pekín rechazó esta explicación y acusó a Tokio de haber traspasado una línea diplomática.
Relaciones cada vez más tensas con Pekín
La disputa comenzó a principios de noviembre, cuando Takaichi declaró ante el parlamento que un conflicto armado en el estrecho de Taiwán podría poner en peligro la seguridad de Japón. China condenó la afirmación por considerar que violaba el principio de “una sola China”, lo que dio inicio a una serie de represalias económicas y políticas.
En respuesta, Pekín restableció la prohibición de importar productos del mar japoneses y pidió a los turistas chinos evitar viajar a Japón, lo que generó cancelaciones masivas en el sector hotelero. Además, China impuso sanciones al exjefe de las Fuerzas de Autodefensa, Shigeru Iwasaki, quien asesoraba al gobierno taiwanés.
En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el embajador chino Fu Cong exigió que Japón retirara “inmediatamente” sus declaraciones, calificándolas de provocación inaceptable. El intercambio marcó una de las confrontaciones más públicas entre ambos países en los últimos años.
Creciente crítica interna
En el ámbito nacional, los partidos de la oposición y parte de la ciudadanía exigen que Takaichi se disculpe formalmente. Manifestantes se congregaron frente a la residencia oficial de la primera ministra en Tokio con pancartas que denunciaban su retórica como belicista. “No necesito una líder que lleve a Japón a la guerra”, declaró una de las participantes.
Varios legisladores de los principales partidos opositores también han criticado su postura, argumentando que pone en riesgo los compromisos diplomáticos del país. Documentos recientemente revelados muestran que la declaración de Takaichi fue más allá de los puntos aprobados por el gabinete, lo que sugiere que actuó por iniciativa propia en lugar de representar la posición oficial.
Analistas políticos advierten que las repercusiones podrían poner a prueba el liderazgo de Takaichi y las ya frágiles relaciones entre Japón y China en un momento en que la estabilidad regional está bajo un intenso escrutinio internacional.
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