La enfermedad celíaca en Marruecos sigue sin diagnóstico ni tratamiento adecuados
La enfermedad celíaca comienza a perfilarse como un problema sanitario relevante en Marruecos. Se estima que alrededor de 600.000 personas podrían padecerla sin haber sido diagnosticadas. Esta patología autoinmune se activa con la ingesta de gluten y provoca daños en el intestino delgado. Sin tratamiento, puede derivar en complicaciones graves, entre ellas un mayor riesgo de cáncer intestinal. A pesar de ello, continúa siendo poco reconocida dentro del sistema sanitario nacional.
El acceso al diagnóstico presenta múltiples obstáculos. Los síntomas suelen confundirse con otros trastornos digestivos, lo que retrasa la identificación de la enfermedad. Además, muchos médicos generalistas no cuentan con formación específica sobre este trastorno. A esto se suma el coste elevado de las pruebas médicas. En ausencia de programas estructurados de detección, los pacientes pueden tardar entre seis y diez años en obtener un diagnóstico preciso, tiempo durante el cual la enfermedad progresa sin control.
El único tratamiento eficaz consiste en seguir una dieta estricta sin gluten. Sin embargo, este requisito implica un coste elevado. Los productos sin gluten son considerablemente más caros que los convencionales. Por ejemplo, la harina sin gluten puede alcanzar los 70 dirhams por kilogramo, frente a los 7 dirhams de la harina común. Esta diferencia multiplica el gasto alimentario de las familias, que puede aumentar hasta un 50 por ciento mensual. No existe ningún sistema de reembolso ni ayudas públicas que alivien esta carga económica.
La falta de reconocimiento institucional agrava la situación. No hay campañas nacionales de sensibilización, ni programas de detección, ni coordinación entre los actores implicados. Este vacío resulta aún más preocupante en un país con un alto consumo de trigo. La ausencia de políticas estructuradas deja a los pacientes expuestos a complicaciones evitables y limita el acceso equitativo a la atención médica.
En respuesta, asociaciones, profesionales sanitarios y familias han comenzado a organizarse. El objetivo es lograr el reconocimiento oficial de la enfermedad como una patología crónica relevante. Una de las primeras iniciativas concretas es la creación de un sello certificado sin gluten, respaldado por organismos nacionales de normalización. Algunos fabricantes ya lo han adoptado, aunque su alcance sigue siendo limitado.
Experiencias internacionales ofrecen modelos de referencia. En Italia, la enfermedad celíaca está integrada en las políticas públicas, con pruebas médicas cubiertas, productos subvencionados y formación especializada para los profesionales de la salud. En Marruecos, se han iniciado colaboraciones con expertos internacionales para avanzar en esta dirección. Se espera un anuncio importante en mayo de 2026 que podría marcar un cambio en la gestión de esta enfermedad.
La movilización actual refleja una creciente conciencia sobre las enfermedades crónicas. El reto consiste ahora en convertir esta dinámica en medidas concretas que mejoren el acceso al diagnóstico y al tratamiento.
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