ING cancela la venta de su filial rusa tras el bloqueo del Kremlin al comprador
ING, el mayor banco neerlandés por activos totales, anunció el martes que ha rescindido su acuerdo para vender su filial rusa a Global Development JSC, con sede en Moscú, más de 14 meses después de que la operación fuera anunciada por primera vez. La entidad declaró que no existía "ninguna perspectiva realista" de que el comprador obtuviera las aprobaciones regulatorias requeridas por parte de las autoridades rusas.
El fracaso de la transacción pone de relieve las crecientes dificultades que enfrentan las instituciones financieras occidentales para abandonar Rusia, donde el Kremlin ha utilizado los requisitos de aprobación regulatoria como palanca para impedir que las multinacionales dejen el país desde la invasión de Ucrania en 2022.
ING anunció el 28 de enero de 2025 la venta prevista de ING Bank (Eurasia) JSC a Global Development, en lo que debía suponer el fin de tres décadas de actividad en el mercado ruso. El cierre de la operación estaba inicialmente previsto para el tercer trimestre de 2025, pero en septiembre de ese año, ING reveló que el comprador aún no había obtenido las autorizaciones necesarias y que no había "ninguna perspectiva realista" de concluir la transacción en los plazos establecidos.
En marzo de 2026, el diario financiero neerlandés Financieele Dagblad informó de que el Kremlin estaba bloqueando efectivamente la venta, dado que Rusia depende de los bancos occidentales como enlace con los flujos de pagos internacionales y no desea ver su partida.
En su comunicado del martes, ING señaló que sigue comprometida con su salida de Rusia y que está "evaluando los próximos pasos" para lograrlo. El banco advirtió que cualquier escenario alternativo de salida conllevaría un impacto financiero "ampliamente similar" al de la venta original, que se estimaba reduciría su ratio de capital CET1 en aproximadamente siete puntos básicos. ING había proyectado previamente un impacto negativo sobre el beneficio neto de alrededor de 0,8 mil millones de euros en el marco de esa operación.
Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, ING no ha firmado ningún nuevo acuerdo con empresas rusas, ha reducido sus operaciones y ha disminuido su exposición crediticia total a clientes rusos en más del 75 por ciento. A mediados de 2025, la exposición offshore del banco frente a sus clientes rusos había caído a 0,7 mil millones de euros.
El intento fallido de salida de ING refleja las dificultades que atraviesan otros grandes bancos europeos. Raiffeisen Bank International y UniCredit también han topado con obstáculos en sus propios esfuerzos por abandonar Rusia, bloqueados por la red creciente de contrasanciones y restricciones regulatorias impuestas por Moscú. A finales de 2024, Bloomberg informó de que Rusia había señalado su intención de impedir que los bancos occidentales vendieran activos a compradores locales, dejando a muchas entidades con escasas alternativas. Un decreto ruso publicado en octubre de 2025 agravó aún más la situación al crear mecanismos para la venta acelerada de activos extranjeros expropiados.
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