Influencer marroquí Soukaina Benjelloun sale de prisión tras condena por difamación
La influencer marroquí Soukaina Benjelloun, conocida en redes sociales como “la mujer del divorcio más caro de Marruecos”, recuperó la libertad tras cumplir una condena de tres meses en la prisión de Oukacha, en Casablanca, por un delito de difamación contra su exmarido. Su caso, que comenzó en los tribunales de familia y terminó en la jurisdicción penal, se convirtió en uno de los más comentados en el espacio digital del país.
Imágenes difundidas por medios marroquíes y creadores de contenido mostraron a Benjelloun abandonando el centro penitenciario entre lágrimas y sin la presencia de familiares o allegados. A la salida la esperaban cámaras y periodistas, en una escena que evidenció el contraste entre la exposición virtual que marcó su proceso de divorcio y la soledad del momento de su liberación.
En sus primeras declaraciones, afirmó que la experiencia en prisión fue dura y transformadora. Manifestó añorar a sus hijos y la estabilidad familiar perdida tras la ruptura matrimonial y los enfrentamientos judiciales. Según explicó, el encierro la llevó a replantearse decisiones pasadas y la manera en que hizo públicos asuntos íntimos.
Benjelloun reconoció errores en su comportamiento hacia su exesposo y expresó arrepentimiento. En varios videos difundidos en línea, le dirigió mensajes emotivos en los que aseguró que aún lo ama y que desea una reconciliación, pese al divorcio. Prometió no repetir las acciones que desencadenaron el conflicto, en una frase que se viralizó rápidamente en redes sociales.
El proceso también llamó la atención por la dimensión económica del fallo civil previo. El tribunal de familia ordenó al exmarido pagar 720.000 dirhams, de los cuales 700.000 correspondían a indemnización y 20.000 a gastos vinculados a la vivienda. Esa cifra dio origen a la etiqueta del “divorcio más caro”, que amplificó la notoriedad pública del caso.
En el ámbito penal, el tribunal correccional de primera instancia en Aïn Sebaâ impuso a Benjelloun la pena de tres meses de prisión por contenidos difundidos contra su exmarido. En una denuncia cruzada, él recibió una condena de un mes con suspensión de ejecución y una multa. El caso evidenció cómo los conflictos privados trasladados a las redes pueden derivar en responsabilidades penales.
Tras su salida de prisión, distintos medios y canales digitales en Marruecos han presentado el episodio como un ejemplo de los riesgos asociados a la exposición mediática de la vida personal. Para numerosos observadores, la evolución de su imagen pública refleja la rapidez con la que pueden cambiar las narrativas en el entorno digital cuando intervienen decisiones judiciales.
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