Hungría encarga sus primeros envíos de petróleo ruso a través de Croacia
La empresa energética húngara de control estatal MOL ha encargado sus primeros envíos marítimos de crudo ruso a través de Croacia, lo que marca una nueva fase en la disputa sobre el suministro energético entre Kiev, Budapest y Bratislava tras los daños sufridos por el oleoducto Druzhba a finales de enero.
El ministro de Asuntos Exteriores Péter Szijjártó anunció el 17 de febrero que MOL firmó contratos para cargamentos de petróleo ruso que ya están en camino y que se espera lleguen al puerto adriático croata de Omišalj a principios de marzo. Desde allí, el crudo recorrerá el sistema de oleoductos Adria y tardará entre cinco y 12 días adicionales en llegar a las refinerías en Hungría y Eslovaquia.
Los flujos de petróleo ruso por la rama sur del oleoducto Druzhba están interrumpidos desde el 27 de enero. El ministro de Exteriores ucraniano Andrii Sybiha declaró que un ataque aéreo ruso dañó la infraestructura del oleoducto en territorio ucraniano y publicó imágenes en X que mostraban tramos en llamas. Rechazó de antemano cualquier acusación de que Kiev fuera responsable de la interrupción.
Hungría y Eslovaquia, los únicos Estados miembros de la Unión Europea que todavía importan petróleo ruso a través de Druzhba, han acusado a Ucrania de retrasar las reparaciones por motivos políticos. El primer ministro eslovaco Robert Fico afirmó el 15 de febrero que Ucrania utilizaba la avería como herramienta de presión para forzar a Hungría a abandonar su oposición a la adhesión ucraniana a la UE. Tras reunirse con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio en Bratislava, Fico calificó la situación de chantaje político contra Hungría.
Funcionarios húngaros y eslovacos enviaron una carta conjunta al ministro croata de Economía, Ante Susnjar, solicitando que Zagreb facilite los envíos de crudo ruso a través del oleoducto Adria. Invocaron una exención de emergencia dentro de las sanciones de la UE que permite importaciones marítimas de petróleo ruso cuando se interrumpen los suministros por oleoducto.
Croacia respondió con cautela. Susnjar afirmó que Zagreb no permitirá que se ponga en riesgo el suministro de combustible de Europa Central y expresó disposición a ayudar a resolver la interrupción conforme al derecho europeo. Al mismo tiempo, criticó la dependencia continuada del crudo ruso, al señalar que su compra contribuye a financiar la guerra contra Ucrania.
La Comisión Europea intentó calmar las preocupaciones. La portavoz Anna Kaisa Itkonen indicó el 17 de febrero en Bruselas que tanto Hungría como Eslovaquia disponen de 90 días de reservas obligatorias de emergencia, conforme a la legislación europea. Señaló que no existe un riesgo inmediato para la seguridad del suministro.
Bruselas confirmó que mantiene contacto con Ucrania sobre los plazos de reparación y que está dispuesta a convocar un grupo de coordinación de emergencia para analizar rutas alternativas. MOL también solicitó la liberación de unas 250.000 toneladas de reservas estratégicas húngaras para cubrir el déficit hasta que lleguen los envíos marítimos.
La interrupción se produce en un contexto de presión política interna en Hungría antes de elecciones, mientras el gobierno mantiene su resistencia a los llamados de la UE para diversificar las fuentes energéticas y alejarse de Rusia, una postura que ha sido posible gracias a exenciones incluidas en el régimen de sanciones del bloque.
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