Frederiksen logra un tercer mandato con una coalición de centroizquierda
Mette Frederiksen continuará al frente del gobierno danés tras alcanzar un acuerdo para formar una nueva coalición de centroizquierda. El pacto pone fin a más de dos meses de negociaciones posteriores a las elecciones anticipadas del 24 de marzo y garantiza a la dirigente socialdemócrata un tercer mandato consecutivo como primera ministra.
La nueva administración estará integrada por los socialdemócratas, los social liberales, la izquierda verde y los Moderados de centro. Al tratarse de un gobierno minoritario, necesitará el respaldo parlamentario de otras fuerzas, especialmente de la Alianza Roji Verde, para aprobar iniciativas clave. La fórmula representa un giro político respecto al ejecutivo anterior, que incluía una cooperación poco habitual con sectores del centroderecha.
Las conversaciones para formar gobierno se desarrollaron en un escenario político complejo. Las elecciones dejaron un Parlamento altamente fragmentado con doce partidos representados y sin una mayoría clara para ninguno de los dos grandes bloques políticos. Aunque los socialdemócratas conservaron el primer lugar, obtuvieron cerca del 22 por ciento de los votos, su resultado más bajo en más de cien años.
Tras el fracaso de las primeras negociaciones, el rey Frederik X encargó en mayo a Troels Lund Poulsen la tarea de evaluar una alternativa de centroderecha. Ese intento tampoco prosperó. La falta de acuerdos entre los distintos partidos terminó favoreciendo el regreso de Frederiksen como figura central para construir una mayoría funcional.
El nuevo gobierno asumirá sus funciones en medio de tensiones diplomáticas relacionadas con Groenlandia. Donald Trump ha reiterado su interés por adquirir el territorio autónomo danés, una posición que ha generado fricciones entre Washington y Copenhague. La cuestión ha adquirido relevancia estratégica debido a la ubicación del territorio y a su creciente importancia geopolítica.
Frederiksen convocó elecciones anticipadas a finales de febrero en un contexto marcado por estas presiones internacionales. Su defensa de la soberanía danesa sobre Groenlandia fortaleció su imagen pública, aunque no evitó el retroceso electoral de su partido. Ahora deberá gestionar tanto una escena política fragmentada como desafíos diplomáticos de alcance internacional.
Antes de asumir formalmente el cargo, la primera ministra tenía previsto reunirse con el rey Frederik X a bordo del buque real Dannebrog en Odense. La estabilidad futura de la coalición dependerá de su capacidad para mantener apoyos en un Parlamento dividido, pero el acuerdo alcanzado permite a Frederiksen conservar el liderazgo político del país por un nuevo mandato.
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