Fósiles hallados en Canadá adelantan origen del movimiento animal
Un equipo de científicos descubrió más de cien fósiles de hace 567 millones de años en las montañas Mackenzie, en el norte de Canadá, una evidencia que modifica la cronología conocida sobre los primeros animales complejos. El hallazgo indica que el movimiento animal y la reproducción sexual aparecieron entre cinco y diez millones de años antes de lo que estimaban los investigadores.
Los restos fueron encontrados en la Formación Blueflower, cerca del arroyo Sekwi, dentro de los Territorios del Noroeste. El sitio contiene fósiles pertenecientes al ensamblaje del Mar Blanco, un grupo biológico del período Ediacárico que hasta ahora solo había sido identificado en Europa, Asia y Australia. La investigación fue publicada en Science Advances y representa la primera evidencia de este ecosistema antiguo en América del Norte.
Entre los organismos identificados figura Dickinsonia, un ser plano que se desplazaba sobre el fondo marino absorbiendo nutrientes. Los investigadores también encontraron ejemplares de Funisia, considerado uno de los registros más antiguos de reproducción sexual mediante liberación sincronizada de células reproductivas. Otro hallazgo relevante corresponde a Kimberella, posible antepasado de los moluscos y uno de los primeros animales con simetría bilateral conocidos.
El estudio incluye además fósiles de Eoandromeda, un organismo de brazos espirales que podría estar relacionado con las medusas peine actuales. Según el paleontólogo Scott Evans, del American Museum of Natural History, el descubrimiento ofrece una visión directa del momento en que la vida compleja comenzó a expandirse tras miles de millones de años dominados por microorganismos.
Los fósiles canadienses también cuestionan la división clásica de la vida ediacárica en etapas evolutivas separadas. Los científicos creían que el ensamblaje del Mar Blanco apareció mucho después del ensamblaje de Avalon, pero la nueva datación muestra una superposición temporal entre ambos períodos.
La investigación sugiere además que estos organismos habitaban aguas más profundas de lo que se pensaba anteriormente. Para los autores, eso respalda la hipótesis de que los primeros animales complejos evolucionaron inicialmente en ambientes marinos alejados de la costa antes de extenderse hacia aguas menos profundas. El geólogo Justin Strauss, de Dartmouth College, afirmó que amplias capas de roca cercanas todavía no han sido exploradas y podrían contener nuevos fósiles capaces de transformar la comprensión científica de la era ediacárica.
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