Fès y el futuro del patrimonio artesanal marroquí
La ciudad de Fès ocupa un lugar central en la memoria del escritor marroquí Tahar Ben Jelloun, quien aprovechó su participación en el Foro del Festival de las Músicas Sagradas del Mundo para reflexionar sobre la relación entre tradición, cultura y transmisión. Durante su intervención, explicó que los recuerdos personales constituyen una fuente esencial para comprender la identidad de una sociedad y la manera en que esta preserva sus conocimientos.
El autor evocó escenas de su infancia vinculadas al comercio de especias de su padre. Los aromas procedentes de África y Asia formaban parte de la vida cotidiana y contribuían a la riqueza cultural de la ciudad. Según relató, Fès funcionaba como una gran comunidad donde la cercanía entre vecinos y la solidaridad desempeñaban un papel fundamental en la organización social.
Gran parte de su intervención estuvo dedicada al mundo artesanal. Recordó que numerosos barrios de la medina estaban organizados alrededor de oficios específicos como la cerámica, la carpintería, el tejido o el trabajo del metal. Para Ben Jelloun, los artesanos no solo producen objetos útiles, sino que también crean obras que reflejan conocimientos acumulados durante generaciones. Esa transmisión se realiza mediante la práctica diaria y el aprendizaje directo.
El escritor también abordó el impacto de la modernización sobre estas actividades. Explicó que la expansión de productos industriales baratos redujo el espacio económico de muchos artesanos tradicionales. El caso de un alfarero de su familia ilustra cómo ciertos oficios perdieron relevancia frente a materiales más económicos y resistentes, provocando la desaparición progresiva de técnicas heredadas.
No obstante, destacó que diversas iniciativas contribuyeron a proteger este patrimonio. Entre ellas mencionó grandes proyectos nacionales que requirieron la participación de maestros artesanos y permitieron conservar conocimientos especializados. Estas acciones ayudaron a reforzar el valor cultural y económico de los oficios tradicionales.
Ben Jelloun subrayó además que la transmisión cultural incluye principios éticos y valores humanos. Considera que la honestidad, el respeto y el esfuerzo son elementos inseparables de cualquier herencia cultural duradera. En su visión, la calidad del trabajo y la disciplina siguen siendo condiciones esenciales para mantener viva una tradición.
Al finalizar, señaló que Fès continúa inspirando su obra literaria. La ciudad representa un espacio donde convergen memoria, creación artística y experiencia humana. Su intervención defendió la idea de que el patrimonio artesanal constituye mucho más que una actividad económica, ya que forma parte de la identidad colectiva y de la continuidad cultural de Marruecos.
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