Estados Unidos e Israel endurecen su ofensiva aérea contra Irán en el cuarto día de ataques
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en su cuarto día, tras una primera fase de bombardeos que ha alcanzado más de 1.250 objetivos militares en todo el país desde el 28 de febrero de 2026. La campaña, conocida en Washington como Epic Fury y coordinada con la operación israelí, se ha centrado en el liderazgo político y militar iraní, en las infraestructuras de misiles balísticos, en las defensas antiaéreas y en activos navales, dentro de una escalada que reconfigura el equilibrio militar en la región.
Los ataques comenzaron a la 1:15 de la madrugada, hora de la costa este de Estados Unidos, cuando más de un centenar de aviones estadounidenses e israelíes despegaron desde bases terrestres y buques de guerra situados alrededor de Irán. La Fuerza Aérea israelí empleó alrededor de 200 cazas en lo que calificó como la mayor salida de combate de su historia, lanzando más de 1.200 bombas y misiles sobre más de 500 objetivos, entre ellos sistemas de defensa antiaérea y lanzadores de misiles en el oeste y centro del país. La Fuerza Aérea de Estados Unidos utilizó bombarderos furtivos B‑2 en misiones de ida y vuelta de unas 37 horas desde territorio continental estadounidense para impactar instalaciones fortificadas de misiles balísticos en profundidad.
El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, de 86 años, murió en su residencia de Teherán durante la fase inicial de los ataques israelíes, después de que servicios de inteligencia estadounidenses proporcionaran datos de localización de los complejos donde se refugiaban altos dirigentes. Los medios estatales iraníes confirmaron su fallecimiento el 1 de marzo y anunciaron cuarenta días de luto nacional, mientras que informaciones adicionales apuntan a que varios miembros de su familia también perdieron la vida en los bombardeos. El golpe contra la cúpula también acabó con mandos clave, como el jefe del Estado Mayor Abdolrahim Mousavi y altos responsables de la Guardia Revolucionaria, debilitando aún más la cadena de mando del régimen.
El Mando Central estadounidense ha asegurado que once buques iraníes localizados en el golfo de Omán fueron destruidos en las primeras 48 horas de la operación, y sostiene que esto pondrá fin a años de hostigamiento contra barcos comerciales en esa ruta estratégica. El Pentágono presenta la campaña como un esfuerzo para desmantelar el arsenal y las capacidades de producción de misiles balísticos de Irán, neutralizar su marina, impedir cualquier avance hacia armas nucleares y cortar el suministro de armamento a grupos aliados como Hamás y Hezbolá. El presidente Donald Trump ha advertido de que los ataques podrían prolongarse entre cuatro y cinco semanas o más, aunque afirma que las fuerzas estadounidenses e israelíes van adelantadas al plan tras la rápida eliminación de buena parte de la cúpula iraní.
Teherán ha respondido con una operación denominada Verdadera Promesa IV, desde la que ha lanzado oleadas de misiles y drones contra bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, así como contra objetivos israelíes, en una escalada que se extiende por todo Oriente Medio. Sistemas de defensa Patriot y THAAD han interceptado numerosos proyectiles, aunque las autoridades iraníes aseguran haber desarrollado más de diez oleadas de represalia con cientos de drones y misiles contra centros de mando, inteligencia y logística vinculados a Estados Unidos e Israel. Hezbolá también ha disparado cohetes y otros proyectiles desde el Líbano hacia el norte de Israel, lo que llevó al ejército israelí a considerar los ataques como una declaración oficial de guerra por parte del grupo y a amenazar con una ampliación de sus operaciones en el frente norte.
Trump ha reconocido que ya se han producido bajas estadounidenses, confirmando la muerte de cuatro militares y varios heridos en ataques iraníes contra bases de la región. Pese a ello, insiste en que la campaña continuará hasta lograr los objetivos fijados, mientras que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sostiene que la meta es eliminar lo que describe como una amenaza existencial representada por el liderazgo iraní y crear un escenario que permita a los iraníes decidir su futuro político. Con los bombardeos en marcha y la estructura de poder iraní gravemente dañada, los gobiernos de la región se preparan para nuevas rondas de violencia, en medio de advertencias de que la operación ya se aproxima a un intento abierto de cambio de régimen en Teherán.
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