El jefe de inteligencia estonio asegura que Rusia no planea atacar a la OTAN
El máximo responsable de inteligencia de Estonia aseguró que no existen indicios de que Rusia esté preparándose para lanzar un ataque contra la OTAN ni contra los Estados bálticos, a pesar de las advertencias cada vez más alarmantes de algunos líderes occidentales. Kaupo Rosin, director del Servicio de Inteligencia Exterior de Estonia, declaró en una entrevista que Moscú sigue evitando una confrontación directa con la alianza y, por ahora, parece respetar su postura disuasoria.
En declaraciones al medio público ERR, Rosin explicó que Rusia ha ajustado su comportamiento en los últimos meses, mostrando una clara conciencia del aumento de la preparación militar de la OTAN. Señaló que los aviones militares rusos son ahora mucho más prudentes en sus operaciones sobre el mar Báltico, manteniéndose dentro de las rutas designadas para evitar incidentes. Desde que la OTAN lanzó su misión Baltic Sentry a comienzos de este año para proteger la infraestructura submarina, no se han registrado nuevos casos de sabotaje ni provocaciones aéreas, añadió.
La evaluación de Rosin contrasta notablemente con las declaraciones recientes de algunos funcionarios europeos que advierten sobre una amenaza creciente desde Moscú. Líderes como el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, han sugerido que Rusia podría estar lista para un enfrentamiento en los próximos cinco años. Por su parte, los servicios de inteligencia británicos han descrito el clima geopolítico actual como un “espacio entre la paz y la guerra”, alertando sobre operaciones híbridas y agresiones encubiertas en Europa. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ridiculizado dichas advertencias calificándolas de “histeria” occidental, insistiendo en que Moscú no desea enfrentarse con la OTAN, aunque está “lista” si es provocada.
A pesar de su tono más tranquilo, Rosin subrayó que la disuasión sigue siendo esencial. Advirtió que Rusia intenta obstaculizar la expansión militar europea mediante campañas de influencia dirigidas a la política interna y a la opinión pública, presentando el gasto en defensa como un desperdicio frente a las necesidades sociales. Según Rosin, estas actividades forman parte de una estrategia más amplia de Moscú para dividir a las sociedades occidentales y debilitar su capacidad de defensa colectiva.
También instó a los responsables políticos y a los medios de comunicación a evitar el uso excesivo del término “ataques híbridos”, sugiriendo que las acciones rusas deben describirse con precisión ya sean sabotajes, ciberataques o campañas de desinformación. Rosin señaló que, aunque la “flota en la sombra” de petroleros rusos continúa operando en el mar Báltico, las recientes medidas occidentales han demostrado que estos buques no son intocables.
Para los analistas y responsables de política que siguen de cerca la seguridad europea, las declaraciones de Rosin aportan una nota de moderación en medio del creciente temor a una posible escalada rusa. Sus comentarios sugieren que, aunque la amenaza a largo plazo persiste, Rusia considera que un enfrentamiento directo con la OTAN no serviría a sus intereses estratégicos, una situación que Estonia y Europa deberán mantener mediante una firme disuasión y vigilancia constante.
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