Científicos de NYU descubren un sistema cerebral que protege recuerdos antiguos
Un equipo de investigadores de NYU Langone Health identificó un grupo especializado de neuronas en el hipocampo que permite al cerebro almacenar nueva información sin eliminar recuerdos previos. El hallazgo, publicado en la revista Nature en mayo de 2026, aporta una explicación novedosa sobre uno de los mayores desafíos de la neurociencia: comprender cómo el cerebro aprende de forma constante sin perder conocimientos ya adquiridos.
Los científicos observaron que cerca de una cuarta parte de las neuronas situadas en la región CA1 del hipocampo funcionan como centros de conexión. Estas células reciben señales procedentes de la región CA3 y las transmiten hacia la corteza retrosplenial, una estructura relacionada con la memoria y la orientación espacial. Lo más relevante es que utilizan patrones de actividad distintos para procesar la información entrante y saliente, lo que les permite gestionar varios flujos de datos al mismo tiempo sin generar interferencias.
Los resultados indican que el cerebro no necesita crear nuevas redes neuronales para cada experiencia. En lugar de ello, reorganiza los patrones de activación dentro de un conjunto estable de neuronas. Este mecanismo facilita el aprendizaje continuo y reduce el riesgo de que los recuerdos ya almacenados sean reemplazados por información más reciente. La investigación muestra que la organización de las conexiones neuronales desempeña un papel tan importante como las propias células nerviosas.
Los investigadores también comprobaron que estas neuronas permanecen activas durante el sueño. Participan en episodios conocidos como ondas agudas con ondulaciones, fenómenos vinculados desde hace años a la consolidación de la memoria. Al intervenir tanto durante la actividad diaria como durante el descanso nocturno, estas células contribuyen a reforzar la transferencia de información desde el hipocampo hacia regiones corticales asociadas con el almacenamiento duradero de recuerdos.
El experimento se llevó a cabo con seis ratones entrenados para desplazarse por una pista lineal. Mediante sistemas de electrodos de alta densidad, los científicos registraron simultáneamente la actividad de cientos de neuronas distribuidas en varias regiones cerebrales conectadas entre sí. Esta metodología permitió reconstruir con precisión las rutas de comunicación implicadas en la formación de recuerdos.
Además de su valor para la neurociencia básica, el descubrimiento podría ayudar a entender las primeras alteraciones que aparecen en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Los investigadores consideran que el deterioro de este sistema de comunicación podría estar relacionado con las fases iniciales de la pérdida de memoria. El estudio también despierta interés en el campo de la inteligencia artificial, donde muchos sistemas siguen enfrentándose al problema del olvido catastrófico al aprender nuevas tareas.
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