“Las presas desempeñaron un papel decisivo en la contención de las inundaciones”, afirma Mokhtar Bzioui
Ráfagas intensas de viento, lluvias torrenciales e inundaciones repentinas: Marruecos ha experimentado recientemente condiciones meteorológicas severas que alteraron la vida cotidiana en varias regiones del Reino. ¿Se trata de fenómenos climáticos excepcionales o de señales de transformaciones estructurales más profundas relacionadas con el clima? Estos episodios plantean interrogantes urgentes sobre su intensidad, frecuencia y causas subyacentes.
Para comprender mejor los mecanismos detrás de estas perturbaciones, Walaw conversó con un destacado especialista en la materia, el señor Mokhtar Bzioui, presidente del Comité Científico del Instituto Mediterráneo del Agua. Bzioui también ha sido gobernador, tesorero y asesor del presidente del Consejo Mundial del Agua; asesor de AMCOW; asesor del OIEA para aplicaciones nucleares en la gestión de recursos hídricos; y presidente del Comité Científico del Centro Nacional de Estudios Científicos y Técnicos en Energía Nuclear.
1. ¿Cómo analiza las recientes lluvias intensas que afectaron el norte de Marruecos y la región del Gharb, particularmente Ksar El Kébir?
Las precipitaciones intensas que afectaron estas regiones fueron el resultado de dos sistemas meteorológicos excepcionales provocados por la convergencia de dos masas de aire sobre el océano Atlántico, frente a las costas de Marruecos, España y Portugal. Una masa de aire era fría y procedía del norte. La otra era cálida, muy húmeda y provenía del sur.
La interacción de estos dos flujos de aire dio origen a los sistemas meteorológicos denominados Leonardo y Marta. Ambos avanzaron sucesivamente hacia el este, con dos días de diferencia, generando lluvias intensas. En algunas zonas, la cantidad registrada equivalió a dos o tres meses de precipitación en apenas 24 horas.
Estas lluvias fueron demasiado intensas para que la escorrentía pudiera ser absorbida o drenada por los sistemas fluviales sin provocar desbordamientos. Esto ocurrió pese al papel crucial de las presas, que contribuyeron de manera significativa a reducir las inundaciones provocadas por estas precipitaciones.
2. ¿Puede explicar este fenómeno inusual a los lectores de Walaw?
Para comprender estos eventos climáticos excepcionales, resulta útil seguir el recorrido del agua de lluvia desde el momento en que cae al suelo hasta que regresa al mar. Este análisis se realiza mejor a escala de cuenca hidrográfica. Una cuenca está delimitada por líneas de cumbre, que constituyen sus puntos más altos, y desciende hacia el mar, su punto más bajo. Esta descripción se aplica a las cuencas implicadas en este caso.
El agua de lluvia se infiltra parcialmente en el suelo y otra parte se evapora, mientras que el resto fluye pendiente abajo por efecto de la gravedad. En las cuencas del Loukkos y del Sebou, las condiciones meteorológicas adversas se prolongaron en el tiempo, lo que provocó la saturación del suelo y redujo la infiltración. Además, las bajas temperaturas disminuyeron la evaporación. Como consecuencia, casi toda la precipitación se transformó en escorrentía superficial, un factor que agrava considerablemente la gestión de inundaciones.
En estas condiciones, los sistemas Leonardo y Marta generaron crecidas excepcionalmente importantes que requirieron medidas de mitigación mediante descargas preventivas de agua para reducir los impactos aguas abajo. El caso de la presa de Makhazine es especialmente significativo. En pocos días, el volumen de agua que llegó al embalse representó el doble de su capacidad normal de almacenamiento. Sin liberaciones anticipadas, las inundaciones aguas abajo habrían sido mucho más catastróficas.
3. ¿Qué papel desempeñan las presas en la reducción del impacto de estos fenómenos extremos?
Las presas están diseñadas con volúmenes específicos destinados al control de crecidas. Se trata de capacidad vacía que se mantiene deliberadamente en los embalses para absorber el exceso de agua durante lluvias intensas.
Sin embargo, cuando estas reservas de control se llenan, su capacidad de mitigación disminuye. En la cuenca del Loukkos, esta ocupación alcanzó el 100 por ciento en casi todos los embalses. En la cuenca del Sebou, osciló entre el 85 y el 100 por ciento.
Si estos volúmenes comienzan a llenarse, incluso sin alertas oficiales de inundación, los responsables deben liberar agua de inmediato para restablecer la capacidad de almacenamiento. Si las reservas se saturan por completo, se activan los aliviaderos para gestionar el caudal excedente. Cuando se prevén condiciones meteorológicas severas, las descargas preventivas se realizan tan pronto como se emiten las alertas, generalmente varios días antes de que el pico de la crecida alcance la presa.
Estas liberaciones preventivas se efectúan mediante desagües de fondo y mediante el funcionamiento de turbinas en presas equipadas para la generación hidroeléctrica, como las de Makhazine y Al Wahda.
En conclusión, las presas desempeñaron un papel decisivo en la contención de las inundaciones.
4. ¿Cuál es el estado actual de las presas en Marruecos y cuán seguras son?
Las presas marroquíes son monitoreadas de manera continua mediante instrumentos integrados que controlan asentamientos, desplazamientos, drenaje y comportamiento estructural. Durante las recientes tormentas, se realizaron lecturas horarias en las presas de Makhazine y Al Wahda.
Hasta la fecha, las presas han funcionado plenamente conforme a sus especificaciones de diseño.
Cabe señalar que las crecidas de diseño para las presas se calculan con base en períodos de retorno de 1.000 años para las presas de hormigón y de 10.000 años para las presas de materiales sueltos. Esto se aplica a las presas de Makhazine y Al Wahda. Por ejemplo, la crecida de diseño de la presa de Makhazine se establece en 3.730 metros cúbicos por segundo, mientras que la crecida observada durante las recientes tormentas se mantuvo significativamente por debajo de ese umbral.
5. ¿Qué lecciones deben extraerse y qué medidas se necesitan para el futuro?
La gestión de Marruecos ante el reciente episodio de clima extremo ha recibido reconocimiento internacional. Importantes medios globales destacaron la eficacia de la intervención preventiva de las autoridades marroquíes y señalaron que, sin estas medidas, el balance de las inundaciones de febrero de 2026 habría sido mucho más grave. También elogiaron el profesionalismo de las operaciones de evacuación, descritas como uno de los mayores esfuerzos logísticos civiles en la historia de la región y del continente. La precisión de los pronósticos emitidos por la Dirección General de Meteorología y la eficacia de las descargas preventivas de las presas fueron igualmente valoradas.
Las recientes tormentas forman parte de patrones más amplios de cambio climático observados a nivel mundial y requieren medidas urgentes de adaptación. Tres prioridades deben orientar la acción futura: profundizar el conocimiento científico, integrar metodologías de adaptación en los marcos de planificación y reforzar los sistemas de monitoreo y alerta temprana.
También es fundamental promover una cultura del riesgo a nivel nacional, regional y local entre todos los actores implicados, incluidos el Estado, los cargos electos, los expertos, las organizaciones no gubernamentales, las empresas, los bancos y las compañías de seguros. La conciencia del riesgo debe convertirse en un componente esencial de la educación ambiental y del desarrollo sostenible, incorporándose a los programas escolares, la formación continua y los procesos de aprendizaje no formal.
El cambio climático debe ocupar igualmente un lugar central en la comunicación pública. Los medios de comunicación deben contar con indicadores fiables y herramientas de análisis que permitan informar a la opinión pública sobre las políticas relacionadas con el clima.
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